- SONIA APARICIO @sonia.aparicio
- FOTOGRAFÍAS DE ABEL TRUJILLO
A 25 km de la costa norte de Venezuela se encuentra aruba, una pequeña isla independiente, pero con pasado y pasaporte holandés. Es un destino tranquilo, con playas de arena fina y dorada y aguas turquesas donde todavía no ha llegado el sargazo. En este territorio a salvo de huracanes y, de momento, también del turismo masivo, ya se han instalado las grandes marcas hoteleras.
Ya lo vemos desde el avión y lo confirmamos luego sobre el terreno: Aruba tiene todo lo que se espera de un destino caribeño, playas perfectas de arena blanca, cristalinas aguas de color turquesa, palmeras y algún ejemplar de sus llamativos fofotis, árboles que crecen inclinados hacia un lado por el efecto del viento, y de los que solo sobreviven dos ejemplares que bandean el aire como pueden en Eagle Beach, en la costa oeste de la isla. Esta playa está considerada la tercera mejor del Caribe, según los usuarios de Tripadvisor, la plataforma de viajes y turismo más grande del mundo.
Jóvenes juegan al fútbol en Rodger's Beach, con la refinería de Lago Oil & Transport (Exxon), inactiva, al fondo.Tan increíble como esta maravillosa playa es su desconocimiento por parte de muchos. Frente a otros destinos más célebres de la zona, como República Dominicana, Aruba ha mantenido hasta ahora un perfil bastante discreto para el mercado español. Sin embargo, esta pequeña isla se presenta como un destino donde conectar con el lado más auténtico de la vida caribeña y, de paso, descubrir parajes que, de estar en otros lugares, tendrían colas de visitantes de todo el mundo para llenar sus cuentas de Instagram de fotografías espectaculares.
Eagle Beach.Por situarnos, Aruba forma parte de las Antillas Menores, localizadas al sur del mar Caribe y a solo 25 km de la costa norte venezolana. Geográficamente forma parte del grupo de islas de Sotavento junto con Bonaire y Curazao, por lo que se las conoce como las islas ABC. De largo mide poco más de 30 km, y unos 10 de ancho, y dar la vuelta en coche a sus 180 kilómetros cuadrados lleva algo más de dos horas.
Una vez ubicados, Jacky Boekhouwer, propietaria de la agencia Aruba Fantasy Tours con más de 30 años de experiencia como guía turística (incluida la labor de cicerone con el rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima en alguna de sus visitas a la isla), nos resume la historia del país. Descubierta en 1499 por el conquense Alonso de Ojeda, y tras distintas vicisitudes, en 1636 es conquistada por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales. Llegan las Guerras Napoleónicas, los ingleses la someten unos años, y en 1816 vuelve al dominio de los Países Bajos.
Piscina natural Conchi, dentro del Parque Nacional de ArikokPasaporte holandés
Así, hasta que en 1986, Aruba obtiene su independencia. Desde entonces es un territorio autónomo, pero parte del Reino de los Países Bajos, por lo que sus ciudadanos (habitantes tiene alrededor de 120.000 de 100 nacionalidades) tienen pasaporte holandés y los mismos derechos que los ciudadanos de la Unión Europea. Pero sin ser Unión Europea y sin tener el euro como moneda oficial. Aquí se paga con florines arubanos, y los idiomas oficiales son dos: el neerlandés y el papiamento (una lengua criolla con base de portugués y español y fuerte influencia holandesa, inglesa y africana), aunque lo habitual es que todos hablen, además, inglés y español. Esto último es herencia histórica, pero también algo muy práctico cuando más del 90% del PIB nacional procede del turismo. Hubo un tiempo en que la economía de la isla dependía del cultivo del aloe vera, y de hecho hay un museo que explica su rentable historia de casi dos siglos, y a día de hoy sigue siendo la segunda fuente de ingresos nacional (un 5% del total) de un país con uno de los PIB per cápita más altos del Caribe, cercano a los 40.000 dólares.
Puesto ambulante de helados en la zona de Santa Cruz, en el centro de la isla.Nuestra ruta empieza por las playas, sin duda uno de los grandes atractivos de la isla. Además de la archireconocida Eagle Beach, imbatible por su amplitud, calidad de la arena, limpieza y tranquilidad, existen otras opciones como Palm Beach, la zona más turística de la isla y considerada la cuarta mejor playa del Caribe según el ránking de Tripadvisor; Baby Beach, de aguas menos profundas y perfecta para turismo familiar; Boca Grandi, para hacer kitesurf; y Rodger's Beach, la favorita de los locales. Cuenta este territorio con la ventaja extra de tener un clima cálido y seco durante todo el año (unos 300 días de sol), con temperaturas suavizadas por los vientos alisios, además de quedar al margen de la ruta de los huracanes (se cuenta que la última vez que una tormenta de este tipo causó algún impacto aquí fue hace más de 130 años). Y un último dato, aquí no conocen el incómodo sargazo, esas balsas de algas flotantes que acosan ya a tantas playas caribeñas.
David, conductor de autobuses, ofrece su lancha "Davienne" para acercar a los viajeros hasta los cayos o para una jornada de pesca.Otra opción para darse un baño es hacerlo en la piscina natural Conchi (bol, en papiamento), una formación rocosa de piedras volcánicas que rodean una pequeña depresión que se llena de agua (y, según la hora, de turistas). Hacerlo es la excusa perfecta para visitar el Parque Nacional de Arikok, un terreno desértico con paisajes rocosos y cuevas que ocupa un 16% de la extensión de la isla, accesible en vehículo 4x4 y cuyo recorrido, de unos 12 km, siempre termina en la piscina natural. Dentro del parque se encuentra también el Monte Jamanota, el punto más alto de Aruba, 188 m sobre el nivel del mar.
La isla feliz
Mientras seguimos el recorrido, nuestra guía Jacky explica por qué a Aruba se le considera la isla feliz del Caribe. Hay dos teorías. Una habla de que la población es alegre y hospitalaria, lo que se traduce en un trato amable y una felicidad proyectada hacia el visitante. La otra se refiere a un estudio sobre el Índice de Felicidad, realizado en 2016 por la Universidad de Florida Central, que reveló que el 78% de los residentes en Aruba se declararon felices.
Faro de California. Recién reformado, desde arriba se tienen vistas de casi toda la isla.Llegamos a Oranjestad, capital de la isla y la ciudad más poblada (unos 30.000 habitantes). Es el centro comercial, administrativo y turístico, y aquí se encuentra también el puerto donde atracan los barcos de cruceros. Esta ciudad naranja, llamada así por el rey neerlandés Guillermo de Orange, merece una visita por su particular mezcla de lo viejo y lo nuevo, con su arquitectura colonial holandesa de colores brillantes caribeños, y su milla de oro, donde se ubican las boutiques de Louis Vuitton, Gucci, Chopard, CH Carolina Herrera o Cartier, junto a bares, restaurantes, cafés y tiendas de franquicias.
En 20 minutos llegamos a otra urbe, San Nicolás. Aquí fue donde se levantó en 1924 la refinería conocida como Lago Oil & Transport Company (propiedad de Exxon), de la que dependió la economía de la isla durante décadas. Cerró en 1985, pero sus abandonadas y renegridas instalaciones aún permanecen allí, afeando las vistas del litoral y de la propia San Nicolás, que busca reconvertirse y hacerse atractiva al turismo con coloridos murales que visten muchos de los edificios de la ciudad.
Mural en una casa de San Nicolás, la segunda ciudad más poblada de Aruba.Aruba cuenta con algunos otros puntos de interés, como el recién rehabilitado Faro California, o las formaciones rocosas de Casibari, donde se conservan evidencias de dibujos rupestres prehistóricos. Propuestas más que suficientes que han logrado que 2025 marcara un nuevo récord en las cifras de turistas llegados a la isla (algo más de dos millones), principalmente procedentes de América del Norte y Latinoamérica. Aunque no conocemos la cifra de españoles que la han visitado, no deben de ser muchos, tal vez por la incomodidad de no haber vuelos directos hasta allí. Las opciones más habituales son viajar a Bogotá y ahí tomar otro vuelo hasta la isla, o hacerlo desde Amsterdam, de donde salen rutas directas.
Pescador en el restaurante Zeerover despiezando un tiburón recién capturado.Joia Aruba by Iberostar
Pensando en acoger a ese turismo creciente, el negocio hotelero no ha dejado de aumentar desde que a finales de los años 50 diera el pistolezo de salida el Aruba Caribbean Hotel. Este resort, donde eran clientes habituales el actor Roger Moore o el cantante Harry Belafonte, marcó el inicio del turismo moderno. En los 60 y 70 llegaron Holiday Inn y Sheraton, que colaboraron a consolidar la isla como destino vacacional. Ahora muchas de las grandes marcas hoteleras están allí.
La apertura más reciente ha sido Joia Aruba by Iberostar, un resort de cinco estrellas inaugurado en diciembre de 2024. Ubicado frente a Eagle Beach, muy probablemente sea el hotel más bonito del país, para empezar por la llegada a un espectacular lobby con grandes ventanales sobre el océano, y donde el diseñador José María López dejó la impronta de su querida Mallorca con un llaut apoyado detrás de la recepción. Todo ayuda a crear la ilusión de que estamos bajo el océano, con corales en las columnas, paredes que simulan escamas de pez loro, tonos turquesas...
Un llaut, barco típico de Mallorca, en la pared del lobby del resort Joia Aruba by Iberostar.Ese estilo contemporáneo y costero continúa en las 240 suites, repartidas en 12 categorías, pero que comparten códigos como vistas al océano, un jacuzzi en la terraza, la cama orientada hacia el mar, room service 24 horas, cafetera, nevera, amenities de la empresa centenaria Aruba Aloe ...
Habitación del Joia Aruba by Iberostar.Aunque es posible contratar el régimen de alojamiento y desayuno (700 euros/noche), lo más práctico, por experiencia, es elegir el todo incluido (960 euros/noche). El resort cuenta con suficientes opciones, y de calidad, para no aburrirse ni repetir. Además de los cuatro bares y el bufé, hay un restaurante "italiano auténtico", otro de cocina caribeña moderna, y una parrilla de carnes y pescados.
Uno de los restaurantes del resort Joia Aruba by Iberostar.Las zonas comunes incluyen varias piscinas, una de ellas infinity y solo para adultos; kids club; un generoso gimnasio equipado con máquinas Technogym y área de clases bajo petición, y un spa que deja muy clara la apuesta de la compañía por el bienestar, con cabinas de tratamiento zona de hidroterapia. Desde recepción se organizan, además, actividades deportivas y otras lúdicas, como pintar macetas o tejer macramé. Los aficionados al golf pueden solicitar un traslado hasta el campo Tierra del Sol, de 18 hoyos, gestionado por Iberostar.
Vista del resort Joia Aruba y de Eagle Beach.Y siempre queda la opción de cruzar la carretera hasta Eagle Beach, donde el hotel ha dispuesto una zona de hamacas con servicio de bar, para tumbarse a leer o simplemente a pensar en el efecto Aruba, una sensación de bienestar, felicidad y dicha que atrapa a viajero al llegar a la isla, y que le lleva a querer volver.
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