Final
Unai Emery, dueño y señor de la Europa LeagueEl entrenador español suma su quinto título en la segunda competición continental al pasar por encima su Aston Villa de un Friburgo desbordado por el poderío inglés
Regala esta noticia Añádenos en Google Unai Emery celebra junto a sus jugadores el título de la Europa League. (Y. Akgul / AFP)Madrid
20/05/2026 Actualizado a las 23:22h.Nadie tose a Unai Emery en la Europa League. El español presume ya de cinco títulos con tres equipos diferentes en la segunda competición del ... Viejo Continente, después de que su Aston Villa hiciese buenos los pronósticos, imponiéndose con meridiana claridad al desbordado Friburgo en una final decantada antes del descanso, con los golazos de Tielemans y Emi Buendía, y sentenciada por Rogers, ya en la segunda parte.
Emery le ha cambiado la cara al equipo inglés, entre los mejores de la Premier con una muy buena plantilla pero también una excelente dirección técnica. Si además se añade su estrella en la segunda competición de clubes de Europa, en la que ya acreditaba cuatro títulos, tres con el Sevilla (2014, 2015 y 2016) y uno más con el Villarreal (2021), la fórmula del éxito estaba cantada.
Friburgo
0 - 3
Aston Villa
Atubolu, Kübler (Makengo, min. 73), Ginter, Lienhart (Rosenfelder, min. 61), Treu, Eggestein, Höfler (Höler, min. 61), Beste (Günter, min. 86), Manzambi, Grifo (Scherhant, min. 73) y Matanovic.
Dibu Martínez, Cash, Konsa, Pau Torres (Mings, min. 88), Digne (Maatsen, min. 81), Lindelof (Onana, min. 66), Tielemans (Douglas Luiz, min. 88), McGinn, Rogers, Buendía (Sancho, min. 81) y Watkins.
Goles: 0-1: min. 41, Tielemans. 0-2: min. 45+3, Buendía. 0-3: min. 58, Rogers.
Árbitro: François Letexier (Francia). Amonestó a Treu, Buendía, Cash y McGinn.
Incidencias: Final de la Europa League disputada en el Besiktas Park de Estambul.
Y eso que pese al aparente favoritismo inglés, el Friburgo firmó una interesante puesta en escena. Presión alta y un cabezazo de Matanovic como credenciales. Sin embargo, aquello fue un espejismo. Al Villa le hace falta lo mínimo para generar peligro y siempre peligroso a la contra, el cuadro de Birmingham asustó a Atubolu con un venenoso disparo de Rogers, y poco a poco, fue ganando terreno.
Parecía algo mejor el bando británico, sin alardes, cuando Höfler se encontró con un remate franco en el área pero la pegó mordida. Pagaría caro su error. Así, la iniciativa se trasladó en parte al conjunto germano, sin ocasiones claras. Y es que fue una final con un guion propio de una final. Cero riesgo, muchas precauciones y nada de fuegos artificiales.
No hubo color y el conjunto de Birmingham añadió un trofeo continental a esas vitrinas que ya presumían de la Copa de Europa y la Supercopa de Europa de 1982.
Así las cosas, la estrategia se presumía la vía ideal para comenzar a decantar la final. Ahí, Unai Emery tiene mucho ganado, como demostró la acción de pizarra a la que sacaron brillo el centro de Rogers y una fantástica volea de Tielemans, incontestable para abrir el marcador justo en los minutos previos al descanso, un momento crítico para el Friburgo.
Estaba muy tocado el conjunto germano, tanto que se situó al borde del precipicio con el golazo de Emi Buendía en el descuento del primer tiempo. Control del argentino en la frontal del área alemana y zurdazo con rosca a la red de Atubolu, impotente frente al mayúsculo tanto fabricado por el '10' del Villa.
Elemento diferencial
El Friburgo, que ya se tambaleaba en la reanudación, arrojó definitivamente la toalla en otra gran acción de Buendía, una auténtica pesadilla para el equipo alemán e indiscutiblemente el elemento diferencial de la final. Gambeteo del futbolista de Mar del Plata, imparable para Kübler, y servicio al primer palo, donde Rogers ejerció como el más rápido del Oeste para embocar el tercero del Villa.
Se vio ganador ya el equipo de Emery, que la próxima temporada, con merecimiento, cambiará su querida Europa League por la Champions. Antes, pudo disfrutar de una final decantada. Sonreía el príncipe Guillermo, reconocido seguidor de los Villanos, mientras Emery, más por costumbre que por verdadero temor a que el idílico guion pudiera ya torcerse, mantenía la intensidad en la banda. Nadie hace sombra al preparador de Hondarribia, él es el dueño y señor de una Europa League que ya le ha dado cinco coronas.
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