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La historia de Estados Unidos no se puede escribir sin la gesta que posibilitó la construcción del ferrocarril que unió las dos costas del país. Corría el año 1869 cuando una vía de 2.860 kilómetros permitió viajar desde Omaha en Nebraska ... a Sacramento en California, lo que hacía posible que un ciudadano estadounidense pudiera desplazarse sin bajarse del tren desde Nueva York a San Francisco.
Fue Abraham Lincoln, en plena Guerra Civil, quien impulsó la aprobación por el Congreso en 1862 de la Pacific Railroad Act, donde se daba luz verde a una línea que uniera el este del país con el océano Pacífico. La ley autorizaba la expropiación de tierras y establecía la emisión de bonos para financiar la obra, que se realizó en tan solo cinco años. Cerca de 20.000 trabajadores fueron contratados para vencer las ingentes dificultades de un trayecto que tenía que atravesar ríos y montañas.
La compañía ferroviaria Union Pacific, fundada por Thomas Clark Durant en 1862, obtuvo la concesión del mayor tramo del tendido. Durant era un aventurero que había hecho fortuna con el contrabando de algodón. La Union reclutó a exsoldados e inmigrantes irlandeses para construir la vía.
El 10 de mayo de 1869 los trabajos quedaron concluidos cuando el tendido de la Union Pacific se unió con la obra realizada por la Central Pacific, que operaba en California y Utah. La Central empleaba en su mayoría a trabadores chinos, que cobraban míseros salarios por jornadas de trabajo de más de diez horas diarias.
Las dos vías confluyeron aquel día en Promontory Summit (Utah), donde los presidentes de las dos compañías pusieron el clavo de oro, el último perno que culminaba el titánico proyecto que ha inspirado centenares de novelas y películas, entre las que caben destacar 'El caballo de hierro' de John Ford, 'Hasta que llegó su hora' de Sergio Leone o 'Dodge, ciudad sin ley' de Henry King. Todas ellas narran la epopeya en la que perdieron la vida cientos de obreros.
No hay ningún proyecto que refleje mejor la historia de la expansión de Estados Unidos hacia el Oeste que la construcción de este ferrocarril, cuya mayor dificultad fue superar la hostilidad de las tribus indias que se negaban a facilitar las obras. La Union Pacific contrató a William Cody, el famoso Buffalo Bill, explorador, cazador y amigo de Toro Sentado.
Los ataques de los indios a los obreros eran habituales, ya que el ferrocarril amenazaba su medio de vida: la caza del bisonte. Cuando podían, inutilizaban las vías y quemaban las traviesas. La Union Pacific encontró un remedio para apaciguar a los nativos: el alcohol. La adicción al whisky se convirtió en un arma contra las tribus.
No hay ningún proyecto que refleje mejor la historia de la expansión de Estados Unidos hacia el Oeste que esta gesta
La compañía iba repoblando el país en la medida que avanzaban las vías. Los nuevos asentamientos crecían con rapidez mientras eran el escenario de peleas, tiroteos y delitos comunes. Robert Louis Stevenson escribió: «Se improvisaron pueblos que fueron centros de lujuria, de oro y de muerte, llenos de salteadores de caminos. Desaparecían al poco tiempo y se convertían en plácidas estaciones en el desierto».
Tras la finalización de las obras, la Union Pacific construyó nuevos ramales a Denver, a Portland, a Salt Lake City y a otras ciudades. En 1872, se descubrió un fraude especulativo de Durant que provocó la quiebra de la empresa. Ocho años después, fue reorganizada y hoy explota una red de 52.000 kilómetros en 23 estados. Sus trenes siguen recorriendo el país día y noche como hace siglo y medio, resistiendo a la competencia de la carretera y el avión.
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