A la sombra de la historia
Vincenzo Mazzoneschi, un arquitecto italiano en MálagaDiseñó y construyó el primer teatro moderno de la ciudad y realizó un proyecto para el tabernáculo de la Catedral
Regala esta noticia Añádenos en Google Plaza del Teatro a mediados del siglo XIX, con el teatro a la derecha. Archivo del Museo de Artes Populares-Fundación Unicaja.Víctor Heredia
23/07/2026 a las 23:26h.Patrocinado por:
La prosperidad que vivió la ciudad de Málaga en la segunda mitad del siglo XVIII se manifestó en una intensa actividad constructiva. Las obras de ... la Catedral avanzaron hasta quedar interrumpidas en 1782, al destinarse los arbitrios sobre la exportación a la construcción de caminos. La primera piedra de la nueva Aduana se puso en 1791. El Acueducto de San Telmo se hizo entre 1782 y 1784. En el antiguo colegio de jesuitas se instalaron el Montepío de Cosecheros (1782) y el Colegio Naval de San Telmo (1787). En 1786 quedó concluida la sede de los Niños de la Providencia, en la calle Parras, y las obras de las iglesias de los Mártires y de San Felipe Neri se terminaron en estos años. La de San Agustín fue reformada entre 1791 y 1798 y la de la Merced se reconstruyó, consagrándose en 1789. El nuevo convento de las Catalinas se finalizó en 1787 y el de la Encarnación estrenó un nuevo templo en 1796. Al mismo tiempo, se estaban edificando el palacio de Félix Solesio en la calle Granada y las grandes casonas que estaban surgiendo alrededor del nuevo paseo de la Alameda.
Los arquitectos más activos en esos años fueron José Martín de Aldehuela, Miguel del Castillo e Ildefonso Valcárcel, aunque el proyecto de la Aduana fue obra de Manuel Martín Rodríguez, impuesto por la Academia de San Fernando. Ventura Rodríguez, el más famoso arquitecto de la época, también intervino en algunas obras locales. La presencia de Mazzoneschi plantea interrogantes acerca de cómo llegó a Málaga y qué obras pudo hacer en la ciudad. Realmente sabemos poco de él.
El proyecto del tabernáculo para la Catedral
La aspiración para dotar a la capilla mayor de la Catedral de un tabernáculo o templete para acoger el sagrario tuvo un largo y tortuoso recorrido entre los siglos XVI y XIX. Es una cuestión que ha sido estudiada por especialistas como Andrés Llordén, Rosario Camacho y Juan Antonio Sánchez López, que le dedicó una monografía. Cuando las obras del templo iban muy avanzadas, durante las décadas de 1770 y 1780, se presentaron varios proyectos, como los de Antonio Ramos, Francisco Calvo de Bustamante y José Martín de Aldehuela, aunque las esperanzas del Cabildo catedralicio estaban puestas en la promesa de un diseño de Ventura Rodríguez que nunca llegó. Pasaron unos años y en 1794 se planteó la opción de Mazzoneschi, que todavía permanecía en Málaga. «La nacionalidad italiana del artista se ofrecía a los ojos del Cabildo como una carta de presentación inmejorable a la hora de afrontar una obra de tanto carisma» (Sánchez López). El Cabildo le encargó un proyecto y el italiano lo ejecutó con celeridad, presentándolo en veinte días, acompañado de cuatro planos y una memoria. Pretendía utilizar mármoles de colores con capiteles, basas y cornisas de metal dorado. Se le pagaron 1.500 reales y el diseño pasó al archivo, uniéndose a tantos otros que hubo antes y después.
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