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Casi desde el minuto uno, Silvia Ruiz lleva el timón de la conservera que fundó su padre en 1999. Un negocio familiar con el premio de Mejor Anchoa por la Cofradía de la Anchoa de Cantabria.
De vender pescado por el pueblo a mayorista de bocartes, bonito y verdel en Santoña y dueño de una fábrica de anchoas en la misma localidad cántabra, cuna de este manjar en lata. Por diversificar y hacer crecer el negocio, José Luis Ruiz, propietario de Pescados José Luis, fundó en 1999 Conservas Catalina, que casi desde el minuto uno capitanea su hija Silvia Ruiz (Santoña, 1976), junto con su marido, Adolfo Belaustegui. "Comenzó como un proyecto muy pequeñito, con tres empleadas y poco trabajo, pero hacía falta quien lo dirigiera y yo ya trabajaba con él en la otra empresa, a la que seguimos comprando toda la materia prima", apunta la directiva, propietaria de este negocio también de bonito del norte, mejillones en escabeche, boquerones, sardinillas y relanzón en aceite de oliva que comparte con sus padres y marido.
Unas conservas de primera y premio: Mejor Anchoa por la Cofradía de la Anchoa de Cantabria (2014, 2015 y 2024) o tres estrellas según los Great Taste Awards desde hace una década, por citar sólo un par de ejemplos. Desde entonces, el negocio va viento en popa. Venden en El Corte Inglés de Santander, de Oviedo y de Gijón; en tiendas gourmet de todo el territorio patrio, desde Bodegas Santa Cecilia a España en la mesa, en Madrid; en La Mallorquina, Jamonería Berrocal o Puro Manjar, en Málaga; en su propia fábrica y también sirven a la hostelería.
Catalina, por cierto, es su madre. "Se iba a llamar Paulamar, porque cuando se ideó estaba embarazada de mi hija mayor, Paula, pero a mi madre le diagnosticaron un cáncer. Salió bien, menos mal, pero estaba complicada la cosa.
Mira que en España es complicado eso de ser profeta en su tierra...Imagínate el orgullo... Ese primer premio de 2014 es muy significativo por la importancia del reconocimiento aquí en Santoña. Apartir de ese año, la gente compró el producto, gustó y nos hizo ser mucho más conocidos y despegar. En diez catas de la Cofradía de la Anchoa de Cantabria, hemos ganado tres y sido finalistas el resto de ediciones, consiguiendo ser un referente en Cantabria y dar empleo hoy a 34 personas.¿Triunfa la receta clásica en aceite de oliva?La que más; es la más premiada. Pero también hemos recibido galardones por la de mantequilla.¿Cómo un negocio artesanal puede tratarse de tú a tú con gigantes?Apostando por la calidad, el único camino para destacar, que anchoas de cualquier procedencia hay en todos los supermercados. Nosotros sólo hacemos captura de primavera. Si nos lo permite la mar, compramos en abril todo, que es cuando el pescado viene con la hueva y tiene mejor bouquet. También teniendo siempre en cuenta que hay que seguir aprendiendo para hacerlo cada día algo mejor; nunca puedes creer que haces todo perfecto. Y diseñando ideas nuevas, como la receta con mantequilla y café, que somos los únicos que la producimos. Una ocurrencia de mi marido, que, como en enero y febrero hay menos tarea, se le ocurren mil ideas. Es un homenaje a las primeras trabajadoras de las fábricas, que a media mañana paraban para tomarse un café con anchoas. Era lo que había entonces. Al principio tratamos de producirla con aceite y café, pero fue un desastre. La mantequilla y el café casan mejor. Las lanzamos en 2024 y sorprenden al público.¿Esta jefa se moja?Siempre. Hago de todo. Lo mismo cierro una factura que entrego un pedido o realizo el reparto.¿Qué hace para conservar a la plantilla?Igual estoy equivocada, pero intento ponerme en su situación y ayudarles en lo que pueda; por ejemplo, yo también soy madre. Siempre he actuado así, pero me he llevado decepciones. No me considero más que el resto de trabajadores: todos somos iguales y debemos seguir el mismo rumbo que, si no, este barco se hunde. Aquí no somos jefes y empleados, somos una familia. O eso es lo que yo quiero transmitir.¿Qué chascos le quitan el sueño?Lo que me preocupa a nivel laboral es que algo salga mal, que haya un problema, que no me gusta el conflicto. Quiero que la gente esté contenta, tanto mis proveedores, como empleados y clientes. Y me da miedo no poder cubrir expectativas que me pongo yo misma.¿Cómo hace para llegar a buen puerto?Navegando pasito a pasito, intentando llegar cada día un poquito más lejos. A buen ritmo, pero no tratando de duplicar las ventas de golpe. Estoy orgullosa de lo conseguido en estos casi 27 años, que, costó mucho arrancar, que al principio no había trabajo ni para esas tres sobadoras iniciales. El ejercicio 2025 lo hemos cerrado con un 15% más de facturación [cercana a los 2 millones de euros, con un ebitda de unos 240.000 euros] que el anterior y, como siempre digo, "Virgencita que me quede como estoy". Por mi forma de ser, rica no me haré. Prefiero tener menos márgenes [para la propiedad] y más faena los 12 meses, que cobrar todo lo posible y mandar a la plantilla unos meses al paro. Para llegar a buen puerto no hay otra cosa que constancia y trabajo. También tengo que reconocer que ha sido un lujo contar siempre con el respaldo de mis padres, tanto el financiero como con su tiempo, que mi madre, para no tener que pagar una nómina más, despachaba en tienda ella misma. Conservas Catalina nació como un proyecto de familia y así sigue.¿A los herederos ya les ha entrado el gusanillo?Paula [26 años] es maestra y se dedica a lo suyo. Alejandro [casi 25] estudió el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, trabajó de ello, pero decía que le faltaba algo y hace un año se incorporó al proyecto. Lo mismo está con nosotros en la oficina aprendiendo sobre la gestión que lavando latas o realizando un reparto. Y Darío tiene sólo 14 años.Parece que el legado entonces no tiene fecha de caducidad.Me hace mucha ilusión, pero, a la vez, pienso que en otra empresa tendría un sueldo fijo todos los meses y prácticamente sin preocupaciones. ¿Compensa tanto sufrimiento, por ejemplo, cuando no encuentras personal? Este es un negocio artesanal donde casi todo se hace a mano. Como propietaria, como responsable de las nóminas de más de treinta familias, al final estoy conectada 24/7. Si me llama un cliente de hostelería porque le falta género le voy a servir. Sea sábado o sea domingo.Por qué hacer una escala larga ya no es aburridoAsí se vive en el municipio más longevo de EspañaGimnasios en casa para ganar calidad de vida Comentar ÚLTIMA HORA