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José Gómez sabía desde niño que su destino estaría unido al de la empresa que fundó su familia en 1868. Hoy es la cara visible de la continuidad de Joselito. "Cuando te legan algo así tienes la responsabilidad de mantenerlo, pero también de mejorarlo".
José Gómez (Salamanca, 1993) define su trabajo como una forma de vida, por eso siempre ha tenido muy claro cuál sería su destino profesional. "Nunca me sentí presionado, pero siempre he sabido que mi futuro estaba ligado a la empresa familiar y estoy muy orgulloso de haber podido incorporarme a ella", reconoce Gómez, que hoy es la cara visible de la sexta generación de la familia fundadora de Joselito, una marca que acumula más de 150 años de historia.
La quinta generación, compuesta por su padre (José) y su tío (Juan Luis), sigue mandando en la compañía, pero usted y sus primos y hermanos ya conocen el sabor (a veces amargo) de trabajar en una de las empresas más importantes del sector cárnico español. ¿Es el legado una responsabilidad?Es algo bonito, pero también muy duro; es un peso sobre los hombros. Mi familia me ha inculcado una cultura, algo que no se aprende en la universidad y mantenerlo es una responsabilidad enorme, pero estoy contento porque tengo la sensación de cumplir con un propósito, de trabajar para mantener aquello que otros decidieron legarnos.Joselito elabora jamones y otros embutidos en Guijuelo desde 1868. Hoy exporta a más de sesenta países. ¿Es mantener el estatus actual un objetivo?Cuando te legan algo como Joselito tienes la responsabilidad de mantenerlo, de no estropear lo que hicieron tus padres o abuelos, de surfear la ola y conseguir llegar a la orilla cada día sin caerte, pero también de mejorar lo que heredas. Conformarse no es una opción.A usted lo que de verdad le apasiona es el campo, pero buena parte del año se la pasa viajando y vendiendo un producto que no necesita presentación. ¿O sí?En realidad, yo me considero más un bombero que otra cosa. Siempre estoy para apagar fuegos, pero es así como más y mejor se aprende. El jamón es un lujo que los españoles no siempre sabemos valorar. Estamos tan acostumbrados a verlo en los lineales que no apreciamos el producto que es. Cuando viajas te das cuenta de que es un tesoro gastronómico.¿Y qué es lo que lo convierte en algo tan especial?Para empezar, para elaborarlo se necesitan como mínimo seis años -dos de criar al cerdo y al menos cuatro de maduración-. No hay muchos productos que necesiten tanto tiempo antes de llegar al mercado y eso se traduce en más inversión y en más riesgo. Un jamón puede estropearse en cualquier momento del proceso y que llegue al mercado es casi un milagro. Nosotros no sabemos cómo es un jamón hasta que no lo abrimos y eso es precisamente lo bonito de este trabajo, pero también lo más estresante porque has podido hacer todo bien y algo que ni siquiera sabes qué es ha estropeado el producto final en el último momento.Su padre ha sido siempre una persona muy exigente, con él mismo, con el producto que vende y también con usted. ¿Cómo lo lleva?Mi padre soñaba con elaborar un producto de lujo, como lo son el champagne o el caviar, y ha trabajado mucho durante los últimos cuarenta años para conseguirlo. Gracias a él, todo el sector se ha beneficiado, pero también ha elevado la exigencia de todos y cada vez se ven mejores productos en el mercado. Cuanto más alto es el valor de lo que vendes más perfecto tiene que ser el resultado final; no te puedes permitir el lujo de fallar nunca porque el mercado no te lo perdonaría. Es algo que todos los que estamos al lado de él tenemos muy interiorizado. La exigencia a veces se plantea como algo malo y para mí es algo muy positivo.Eso también exigió una formación. Por eso, decidió estudiar economía, finanzas y gestión en la Universidad Bocconi de Milán. ¿Era imprescindible?No se puede luchar contra todo, pero hay batallas a las que no te puedes ni presentar si no has estudiado. Sólo se puede aspirar a ser el mejor y conseguir que el resto te respete si tienes la formación adecuada. No es lo único necesario, pero gracias a ella tienes unas herramientas que después puedes utilizar en cualquier terreno de juego.El suyo es la dehesa, pero en los últimos 25 años se han secado más de 700.000 encinas y alcornoques en la península ibérica y la superficie de terreno afectada supera el 20%. El origen principal es un hongo, el Phytohtora cinnamomi y gracias a la biotecnología y a un trabajo que ha durado diez años, por fin han encontrado una solución.La dehesa es un patrimonio español inigualable. Es una pena que no se hagan más esfuerzos para conservarla. Nosotros tenemos la responsabilidad de guardarlo, de protegerlo, y además, desde un punto de vista económico y empresarial, tenemos muy claro que debemos hacer todo lo posible para salvarla. Sin dehesa no hay jamón ibérico; es así de sencillo. La Seca es una enfermedad terrible y haber encontrado una solución nos garantiza un futuro. Además, es cien por cien natural y sólo implica proteger a las encimas y a los alcornoques con plantas autóctonas.¿Cree que Joselito estará alguna vez en venta?No, es imposible. Joselito es la forma en la que mi familia entiende el mundo, es nuestra forma de ver la vida. Hemos tenido algunas ofertas, pero ni siquiera lo hemos puesto encima de la mesa.¿En la suya siempre hay jamón?Me gusta y siempre está disponible en casa, pero yo prefiero el lomo.¿Dónde acabó el último Picasso desaparecido?Vuele tranquilo: su maleta lleva una etiqueta inteligenteAsí afronta el Grupo Jorge la crisis de la peste porcina africana Comentar ÚLTIMA HORA-
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