Es como cuando tienes la nariz taponada y un par de inhalaciones de un spray, de repente, te permiten volver a respirar. Así estaba el PSOE en este ciclo electoral ideado por el PP: taponado tras los batacazos en Extremadura y Aragón. Los comicios de Castilla y León, donde los socialistas, aunque también perdieron, subieron en escaños (dos, hasta los 30) y en votos (+0,72 puntos hasta los 379.703) ejercieron de descongestionante. Pero en la formación socialista saben que es un alivio momentáneo, que la congestión no ha desaparecido. Andalucía aparece en el horizonte como un nuevo atasco para el partido. «Nunca estamos tranquilos», dicen, resignados, fuentes de la dirección socialista.
La Ejecutiva nacional, presidida por Pedro Sánchez, se reunió ayer en Ferraz. Por primera vez en tiempo había motivos para la sonrisa en la resaca electoral. Pero los socialistas no se llevan a engaños. En ese órgano se analizaron los resultados electorales de Castilla y León y la conclusión fue que no se ha roto un ciclo. Que el «buen resultado» cosechado por Carlos Martínez no supone que vaya a irles bien en Andalucía. «Somos prudentes. No es un punto de partida para las andaluzas», señalan fuentes socialistas al más alto nivel.
Mientras en Castilla y León, los socialistas siempre tuvieron la percepción de que habría un resultado digno, que salvarían la papeleta, en Andalucía hay temor a la cita electoral. Miedo a un nuevo batacazo. Y eso que la candidata es la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, una de las mujeres que más poder ha acumulado en España. Una persona muy vinculada a Pedro Sánchez, por lo que en esta cita electoral no habrá escapatoria: será también un examen al Gobierno, a diferencia de lo que ha sucedido con Carlos Martínez, alcalde de Soria desde hace 19 años, avalado por Ferraz, pero con ideas y posicionamientos propios y críticos.
Por ejemplo, Martínez censuró el modelo de financiación autonómica pactado por Sánchez con Oriol Junqueras. Un modelo que defiende Montero como ministra y defenderá como candidata, sosteniéndose, como hizo Pilar Alegría en Aragón, en la inyección de dinero que supone para Andalucía: 4.846 millones adicionales. Mientras en el PP y también en sectores de su partido lo rechazan por ser un modelo que, consideran, privilegia a Cataluña.
Sin embargo, las expectativas son negras. El último barómetro del Centro de Estudios Andaluces (Centra) sitúa al PP al borde de la mayoría absoluta con 53-55 escaños -el umbral es 55- y un 40,2% del voto, mientras que deja al PSOE con una horquilla de 25-28 asientos y un 21,4% de respaldo. Es verdad que la mayoría absoluta de Juanma Moreno Bonilla estaría en el alero, pero también que esos registros supondrían el peor resultado histórico del PSOE, que fue en 2022 con 30 diputados.
La encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, publicada a finales de febrero, sitúa al PSOE en el 20,8% y 24-27 escaños, a casi 20 puntos del PP.
«Cada elección y cada territorio tiene su particularidad y singularidad», reflexionan en la cúpula del puño y la rosa, sabedores de que el 15-M no significa que el viento haya dado la vuelta. Lo que sí creen las personas que están en la sala de máquinas consultadas por este diario es que el estado de ánimo ha cambiado. Hay miedo, inquietud a un nuevo varapalo, pero Castilla y León ha dejado la sensación de que «se puede». Otra cosa, claro, es que se consiga. «Es una carrera de fondo. Nosotros estamos corriendo, queremos coger ritmo y quién sabe si al que va el primero le da un tirón. Al menos, queremos jugar», formula, más como deseo que como realidad, un destacado socialista.
«La política son emociones y ahora estamos en una curva ascendente», dicen en fuentes de la cúpula. Aunque no creen que haya un cambio de ciclo, ni siquiera de tendencia, recuerdan que Andalucía es uno de los graneros del PSOE y, además, allí la izquierda, sobre todo por el sostén que da IU, está más implantada.
Los socialistas están en un momento de insuflarse ánimos, La empresa de la victoria parece, de nuevo, una utopía, pero se persigue no salir derrotados ya de antemano. En esta línea, la vicesecretaria general del PSOE andaluz, María Márquez, pidió ayer no hacer caso a los «agoreros y cenizos» que reiteran que «todo está hecho».