- IÑAKI GARAY
El asalto de 80.000 personas a la ciudad de ceuta ha abierto una crisis sin precedentes en la frontera sur de europa. marruecos ha retado a españa y europa en un episodio de guerra híbrida que amenaza con romper todas las vías de colaboración.
La entrada irregular de alrededor de 80.000 personas el pasado 30 y 31 de julio por la frontera de Ceuta ha abierto una crisis sin precedentes con Marruecos que el Gobierno trata de minimizar para rebajar la tensión. Cincuenta días después del asalto, entre 10.000 y 15.000 personas permanecen irregularmente en Ceuta creando un caos en la ciudad que amenaza con provocar un estallido social. La tensión por lo sucedido ha creado además una crisis política interna en España y ha elevado la preocupación a Europa ante la vulnerabilidad demostrada por su frontera sur. Ante lo ocurrido cabe hacerse diez preguntas.
1¿Asalto o crisis migratoria? Ambos. Hay un elemento que demuestra que no era solo una crisis migratoria como defiende el Gobierno y es el hecho de que entraran más de 80.000 personas y que poco después el 90% volvieran por donde habían venido. Esto refuerza la idea de que no se trataba de una cuestión migratoria al uso. La inmensa mayoría de los que entraron lo hicieron participando en una invasión que atentaba contra la soberanía de España y así lo ha reconocido también el Parlamento Europeo.
Los testimonios de muchos de los que llegaron señalaban que habían sido asistidos en su acción por policías marroquíes. Lo que ocurrió el 30 y 31 de julio fue un asalto y una vulneración de la frontera. Un acto de guerra híbrida que ha desembocado en una crisis migratoria que ha causado el caos en Ceuta, ante la incapacidad de las autoridades españolas para atender a toda esa masa de gente al tiempo que garantizaba la normalidad.
2¿Sirve en este caso la Ley de Extranjería? Quienes redactaron la Ley de Extranjería en el año 2000 no previeron una entrada masiva como la ocurrida en Ceuta. La Ley estaba pensada para controlar flujos migratorios y en sus posteriores modificaciones se ampliaron derechos y asistencia a los inmigrantes dentro del nuevo espacio de libertad, seguridad y justicia de la UE. Pero lo ocurrido en Ceuta excede cualquier escenario y por tanto el ámbito de la propia Ley. De ahí que ante situaciones extraordinarias muchos hayan reclamado medidas extraordinarias.
3¿Qué se debería haber hecho? Lo lógico tras los acontecimientos hubiera sido convocar al Parlamento de manera urgente para tomar medidas excepcionales contra una situación que era también excepcional y que superaba lo contemplado. Eso exigía al Gobierno dialogar con el principal partido de la oposición con el objetivo de buscar un consenso rápido. No se ha hecho dada la división política y el grado de crispación que vive en estos momentos España y que impide tomar posiciones de Estado.
Tras conocerse la entrada irregular de 80.000 personas en Ceuta, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido como "un asalto" y un "ataque a la integridad territorial de España". Tal valoración, que luego se ha corregido, habría justificado la declaración de un estado de excepción o de sitio, instrumentos previstos en la Constitución.
4¿Cuándo va a recuperar Ceuta la normalidad? El primer paso para que Ceuta recupere la normalidad pasa inexorablemente por hacer que abandonen la ciudad la inmensa mayoría de inmigrantes irregulares que ahora la ocupan. Se trata de un proceso lento por varias razones. En primer lugar porque a día de hoy todavía se desconoce el número de personas que permanece en la ciudad de manera irregular. En segundo lugar, el ritmo de filiaciones está siendo demasiado lento por la falta de medios y eso va a dilatar el proceso varios meses. En tercer lugar, las garantías que establece la ley ralentizan el proceso de devolución. Transcurridos ya 50 días desde el asalto apenas hay 1.800 expedientes iniciados y ningún expulsado.
Por último, para recuperar la normalidad va a ser preciso que se garantice que no habrá nuevos asaltos en el futuro y eso exige cambios legislativos y un reforzamiento de la frontera que disuadan a nadie de intentarlo. Mientras esto no ocurra Ceuta no recuperará la normalidad.
5¿Qué hay que evitar a toda costa? La gran preocupación de Ceuta y de las propias autoridades europeas es crear un peligroso precedente que invite a que se repita el asalto. De ahí que tanto Europa como la oposición reclamen que todos y cada uno de los que entraron irregularmente en Ceuta el pasado 30 y 31 de julio sean devueltos. Se trata de lanzar un mensaje claro a Marruecos y a aquellos que pueden albergar la intención de repetirlo en el futuro.
6¿Por qué el Gobierno evita responsabilizar a Marruecos del asalto? La versión más extendida argumenta que señalar a Marruecos en estos momentos dificultaría la devolución de los más de diez mil irregulares que permanecen en Ceuta, extendiendo con ello la duración de la crisis que castiga al Gobierno. De ahí que el Ejecutivo siga contemporizando con la responsabilidad de las autoridades marroquíes en el asalto a la frontera. El Gobierno llegó a llamar a la embajadora en España para reclamarle información, pero no lo hizo público para eludir tensiones.
7¿Es peligroso incomodar a Marruecos? Las relaciones de buena vecindad se construyen cuando hay reciprocidad entre las partes, no cuando hay elementos de sumisión o miedo. A Marruecos le interesa tener una buena relación con España y también con Europa. No en vano la Unión Europea es el primer socio comercial del reino alauita, con España como principal comprador de los productos marroquíes. Por su parte, Europa necesita a Marruecos para tener al sur un socio que, además de controlar la tensión migratoria, frene el posible avance por el norte de África del fundamentalismo islámico. Lo que no pueden hacer Europa o España es ceder a ningún chantaje. Marruecos tiene un potente ejército comparado con otros países africanos, pero militarmente no es un enemigo temible para España.
8 ¿Qué dice Europa? Europa, un continente envejecido, sigue pensando que necesita la inmigración para afrontar el futuro, pero desde hace tiempo sus dirigentes están virando hacia una política migratoria más pragmática. El crecimiento de la inseguridad debido a la inmigración irregular, unido a la sobrecarga sobre los servicios públicos en muchos estados está haciendo crecer el descontento entre los ciudadanos europeos. En esta tesitura países de diferente signo están endureciendo sus políticas migratorias contemplando la expulsión inmediata de los irregulares.
Por otra parte, el Parlamento Europeo ha aprobado una resolución que condena el asalto a la frontera sur, que constituye un ataque a la integridad territorial y a la soberanía de un estado miembro. Esta semana la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha recalcado el apoyo de Europa a los ceutíes y una mayor integración de la ciudad autónoma en las estructuras europeas, con el objetivo de blindarla ante las reclamaciones marroquíes.
9¿Era imprevisible el asalto? No se contemplaba pero no era imprevisible porque había antecedentes. En 2021 alrededor de 10.000 personas entraron también a nado en la ciudad española poco después de que se descubriera que España había dejado entrar en su territorio al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para tratarle de Covid, ocultándoselo a los servicios secretos marroquíes. En aquella ocasión, el asalto se relacionó con este hecho.
En esta ocasión han entrado 80.000 personas pocos días después de que España restableciera relaciones estratégicas con Argelia, el enemigo reconocido de Marruecos en la región. La relación entre ambos acontecimientos es inevitable y apuntala de nuevo la responsabilidad de Marruecos en el asalto.
10¿Quién gana y quién pierde con lo ocurrido? Ahora mismo todo el mundo pierde. La imagen de fuerza a nivel interno para reforzar su nacionalismo que haya podido dar Marruecos se ha vuelto contra el propio país. La gravedad del asalto no solo ha puesto en guardia a España sino también a la Unión Europea, que va a establecer mayores reservas frente al vecino del sur. De momento la política de cooperación se va a resentir. La relación de España con Marruecos es aún más cercana teniendo en cuenta que anualmente alrededor de 4 millones de turistas españoles viajan cada año al país norteafricano. Además de las relaciones comerciales, el asalto a Ceuta puede deteriorar esta relación turística tan onerosa para Marruecos.
Por otra parte, la animadversión hacia los marroquíes está creciendo en España tras el asalto, el caos y el deterioro de las condiciones de vida que el mismo está provocando sobre los ceutíes. Y es posible que la animadversión en Marruecos hacia lo español también esté creciendo. De momento, la tensión permanece contenida, pero cualquier escalada en la ciudad autónoma puede crear un clima de rechazo entre la población española a los casi un millón de marroquíes que viven en España, en su inmensa mayoría integrados hasta ahora sin mayor problema en este país. Ellos son los primeros interesados en que haya una distensión y se recupere la normalidad en Ceuta. Cualquier otra opción complica su estancia en España.
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