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Política

El 8-M desborda el 'No a la guerra' de Sánchez: el feminismo toma las calles con mensajes de igualdad y transciende los intentos partidistas para reflotar a la izquierda

El 8-M desborda el 'No a la guerra' de Sánchez: el feminismo toma las calles con mensajes de igualdad y transciende los intentos partidistas para reflotar a la izquierda
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La consigna que lanzó el Gobierno emerge como uno de los lemas de la convocatoria, pero a pie de calle los manifestantes aterrizaron las reivindicaciones en los asuntos del día a día, como la conciliación o la brecha salarial Leer

Venía el Gobierno de Pedro Sánchez abanderando el No a la guerra de 2003 con la esperanza de aglutinar apoyos, parchear insuficiencias y resarcirse de la continua sensación de fin de ciclo. Y si bien las reivindicaciones antibelicistas emergieron en la celebración del Día de la Mujer, si bien las pancartas destacaban entre la multitud de las manifestaciones e incluso se le dedicó a la causa una parada para convertir la consigna gubernamental en una de las cuestiones centrales de la causa feminista, el 8-M de ayer trascendió cualquier intento partidista.

Durante el día una marea violeta recorrió las calles de las ciudades españolas, desde Madrid a Barcelona, pasando por Santiago de Compostela, Sevilla o Bilbao, y las miles de personas que en ellas se congregaron para defender los derechos de las mujeres con mirada nacional e internacional. La denuncia contra la guerra y el militarismo tuvo presencia en la manifestación oficial de Madrid, pero a pie de calle los manifestantes aterrizaron las reivindicaciones en los asuntos del día a día, como la conciliación o la brecha salarial. «Todas somos Gisele Pelicot», «No me cuida la policía, me cuidan mis amigas», «De maestras feministas nacerán niñas libres» y «Quien ama no mata ni humilla ni maltrata» fueron algunos de los lemas.

Carteles contra la guerra' desplegados en la manifestación de ayer.ELENA IRIBAS

La marcha, convocada por la Comisión 8-M bajo el lema Feministas antifascistas, somos más en todas partes, congregó a unas 24.000 personas segúnla Delegación del Gobierno (160.000, según la entidad organizadora), que se movilizaron para defender «los derechos de todas y de todes» y gritar: «No a la guerra, no a ninguna guerra». Y la cuestión que siempre vertebra las marchas feministas: más igualdad y mejores políticas para paliar la «lacra de la violencia de género».

Pese a refrendar la oposición al nuevo conflicto desatado en Oriente Próximo, las disfunciones del Gobierno -en especial, las que tienen que ver con el área de Igualdad- no quedaron fuera del foco. Valga como ejemplo la parada frente al Ministerio de Igualdad en la que se acusó a la ministra, Ana Redondo, de «imponer un marco ideológico» al querer obligar a posicionarse en contra de la prostitución a las asociaciones feministas que deseen percibir subvenciones públicas.

La ministra Redondo, no obstante, se encontraba a 210 kilómetros de la capital, en la manifestación de Valladolid y aprovechando el salvoconducto de las elecciones de Castilla y León para ausentarse de una ciudad en la que el feminismo, que marchó divido en dos por quinto año consecutivo, lanzó varias críticas y pitadas contra ella por su labor al frente de la cartera. Desde su ciudad natal, la ministra Redondo pidió combatir la violencia de género con una mirada feminista internacional: «Las mujeres siguen sufriendo la violencia y el rechazo a sus derechos, por eso hoy también reivindicamos la paz y el No a la guerra».

Las ministras Sira Rego, Yolanda Díaz y Mónica García , ayer en Madrid.EUROPA PRESS

Frente a la ausencia de Redondo en la marcha oficial de Madrid, la ministra portavoz y titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, encabezó una pequeña delegación del PSOE acompañada de los ministros Óscar López (Transición Digital), Isabel Rodríguez (Vivienda) y Sara Aagesen (Transición Ecológica). «El feminismo también es pacifismo. Y por eso alzamos la voz y decimos No a la guerra», insistió Saiz de nuevo con la consigna del Gobierno, que se evidenció el sábado con el gran cartel antibelicista que mostró de fondo Pedro Sánchez en el mitin de Soria y con la llamada de María Jesús Montero «a gritar a los cuatro vientos que las mujeres decimos No a la guerra».

El apoyo, sin embargo, no fue al PSOE, ni siquiera al Gobierno, sino a la causa feminista. Se refrendó con fuerza el «antimilitarismo» y el antirracismo, se protestó contra las violencias y se reclamaron, entre otras cuestiones, más derechos sexuales y reproductivos, pero la manifestación de este 8-M conservó el alma reivindicativa y recelosa del establishment que la caracteriza.

Al igual que la representación socialista, la representación del espacio a la izquierda del PSOE -Sumar y Podemos- también fue exigua. Y a diferencia de otros años, no se ahondó en las cuitas entre los socios de gobernabilidad. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, acudió a la manifestación acompañada de las ministras Sira Rego (Juventud e Infancia) y Mónica García (Sanidad), plantándose Sumar «ante la extrema derecha» para pedir «dar un paso más». «Está en nuestras manos detener la guerra y la barbarie», agitó Díaz. Por su parte, la ex ministra Irene Montero, que ya pidió un No a la guerra en 2025 y que marchó ayer junto a la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, reclamó «salir de la OTAN», que, según sus palabras, «es una alianza militar criminal que está permitiendo a Trump sembrar el terror en el mundo».

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, en la manifestación de Valladolid.EFE

Esta unidad antibelicista escenificada por el espacio político de la izquierda viene después del batacazo electoral del PSOE en Extremadura y Aragón en particular, y de los malos resultados de la izquierda en dichos comicios en general. Si el Gobierno y su espacio ideológico -cuya credibilidad en materia de igualdad y lucha contra el machismo llegaba magullada a este 8-M a golpe de escándalo de acoso sexual- pretendía recuperar la confianza de su electorado femenino, ese proyecto quedó ayer desinflado. Principalmente porque ni siquiera el propio movimiento secunda esa unidad y vertió críticas contra las formaciones -o instituciones- con las que no compartía ideas.

La manifestación alternativa convocada por el Movimiento Feminista de Madrid (MFM) reunió, según la Delegación del Gobierno, a cerca de 11.000 personas (un ligero incremento en comparación con la del año pasado) y 20.000, según las organizadoras. El abolicionismo de la prostitución fue una de las reivindicaciones principales de este grupo, más clásico, así como la defensa del sexo biológico -y no el género-, en referencia a los reclamos de la manifestación oficial, que insistió también en los derechos de las personas trans y del colectivo LGTBIQ+.

Mediante una pequeña delegación encabezada por el vicesecretario de Igualdad, Jaime de los Santos, el PP estuvo en esta marcha alternativa, dedicando algunas palabras a «las mujeres de Venezuela, Cuba o Irán», que no «quieren estar encerradas bajo la satrapía de salvajes ultraortodoxos como los ayatolás o los dictadores».

Irene Montero e Ione Belarra, de Podemos.EUROPA PRESS

También se unió a estas reivindicaciones el presidente de los populares, Alberto Núñez Feijóo, que en X quiso «reconocer y agradecer la contribución de todas las mujeres a nuestra sociedad». Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, señaló desde un mitin en Medina del Campo (Valladolid) que, para su formación, el 8-M es «todos los días del año». No hubo representación de Vox en las marchas de Madrid.

Pedro Sánchez reclamó en X «más feminismo» y «más igualdad» mediante un vídeo en el que reivindicaba el derecho al voto femenino y defendía la labor de «las mujeres que abrieron camino cuando nada era fácil» y la de «las que sostienen nuestro país cada día». «España, afortunadamente, es hoy un referente en materia de igualdad de género. Eso no nos da ninguna superioridad; nos da mucha responsabilidad», valoró. A lo largo del vídeo de más de un minuto publicado en su perfil, el presidente no hizo mención al No a la guerra que desde el pasado miércoles viene agitando a bombo y platillo. Su mensaje con motivo del Día Internacional de la Mujer sintetizaba así la jornada reivindicativa que ayer se vivió por toda España: el 8-M de 2026 fue... el 8-M de siempre.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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