- ANDRÉS STUMPF Bruselas
- Los bancos centrales se preparan para subir los tipos ante una inflación por encima de lo previsto
- Editorial. La pauta del BCE con los tipos de interés
El encarecimiento del dinero está amarrado por los datos de inflación, pero ya hay quien pide más ajuste. Será la segunda subida de las tasas de este nuevo ciclo de presión inflacionaria.
La autoridad monetaria europea recibirá el nuevo curso con una subida de los tipos de interés, un movimiento que llevará el precio del dinero al 2,5%.
Una vez que se confirme esta decisión el jueves, sobre la que no existen apenas dudas, el BCE habrá afrontado la segunda subida de las tasas de este nuevo ciclo de presión inflacionaria. Con ello, los tipos de interés alcanzarán niveles desconocidos desde marzo del pasado ejercicio.
No existe un solo miembro del Consejo de Gobierno de la institución que preside Christine Lagarde que se haya pronunciado públicamente en contra de una subida del precio del dinero que ya fue prácticamente telegrafiada en la cumbre monetaria de julio. El regreso de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, con el impacto sobre el estrecho de Ormuz y su derivada sobre los precios de la energía, apuntalan una decisión que el mercado descuenta prácticamente al 100%.
"El entorno inflacionario se ha fortalecido, lo que hace que el argumento a favor de una subida sea bastante claro. Es muy probable que ajustemos los tipos al alza", aseguró recientemente Gediminas Šimkus, presidente del Banco de Lituania. En la misma línea se pronunciaba Primo Dolenc, gobernador del Banco de Eslovenia, al indicar que "los argumentos están ahí para una subida en septiembre para salvaguardar el objetivo de inflación".
La decisión se tomará en el centro recreativo del Deutsche Bundesbank ubicado en el distrito de SteglitzZehlendorf, a las afueras de Berlín. Ha sido el emplazamiento elegido por el banco central alemán, encargado en esta ocasión de la reunión de política monetaria que una vez al año el BCE celebra fuera de su cuartel general de Fráncfort.
El anfitrión, el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, no ha dudado a la hora de manifestar su posición de apoyo a la nueva subida de los tipos de interés, al señalar que el resultado de esta reunión es "relativamente predecible".
¿Y después?
Pero toda la claridad que existe sobre la decisión que tomará el BCE mañana se convierte en dudas respecto a posibles futuros movimientos. No está claro que la autoridad monetaria vaya a seguir ajustando sus tasas al alza tras esta reunión, toda vez que Lagarde ha repetido por activa y por pasiva que la situación es muy diferente a la vivida en 2022-2023.
Entonces, la crisis energética derivó en incrementos de los precios generales de más del 10%, y ahora están más contenidos en la zona del 3%.
"No está claro que sea necesario otro aumento después del movimiento esperado esta semana", dice Gabriel Makhlouf, gobernador del Banco de Irlanda. Y Dimitar Radev, gobernador del Banco de Bulgaria, asegura que "la paciencia es importante".
Al otro lado de la balanza en este debate se sitúa Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, que, a finales del pasado mes, indicaba que "con el tipo de interés oficial actual, es poco probable que la inflación vuelva al objetivo a medio plazo y, por lo tanto, será necesario un mayor endurecimiento. Cuánto más endurecimiento se necesite dependerá de los datos que vayan llegando".
Si el BCE sigue el patrón que ha asumido en este ciclo de monetario, lo lógico sería que hiciera una pausa en la reunión de octubre, dejando los tipos de interés sin cambios. Solo después valoraría nuevamente los datos de inflación para considerar un ajuste adicional de sus tasas en diciembre.
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