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Mientras los tractores toman Madrid, el director general de Agropal, con marcas como Quesos Cerrato, reflexiona sobre las expectativas del campo y de los consumidores.
Los tractores tomaron ayer el centro de Madrid para manifestarse. Sus reivindicaciones las conoce bien César Reales (Montejo de Arévalo, Segovia, 1959), director general de Agropal, una cooperativa fundada en 1971 dedicada a la agricultura y la ganadería. "El acuerdo de la Unión Europea con Mercosur beneficia a la industria, pero se carga la agricultura española. No es razonable que la UE exija a los ganaderos europeos normativas sanitarias que no se piden a los países que forman parte de Mercosur", sentenciaba ayer el directivo, que dirige Agropal desde 1989.
Cuando él entró un 2 de enero, la cooperativa facturaba siete millones y ahora, 450. "Trabajo para mejorar la vida de 8.000 familias de ganaderos y agricultores de zonas rurales y marginadas en muchos casos. Mi labor es mejorar su situación económica y su calidad de vida. Tengo 8.000 jefes, que, además, son proveedores y clientes, y tenemos una relación basada en la confianza, la escucha y la proximidad".
La compañía se encarga de cubrir "el papeleo que a ellos no les suele gustar porque no son auxiliares administrativos". Con normativas cada vez más estrictas "que hay que cumplir siempre", recalca Reales, "hay un choque cultural y los temas digitales les genera inquietud".
El relevo generacional es el otro gran problema del campo y eso no hay tractorada que lo frene. "No hay suficiente gente, sobre todo en las explotaciones ganaderas, pero la tecnología ayuda a compensar la carencia de mano de obra. No sustituirá totalmente a las personas, pero hoy solo un 3% se dedica a la agricultura y si esa disminución no ha supuesto escasez de alimentos es porque la innovación ha cubierto esa escasez de personas", reflexiona.
Oficio digno
¿Cómo se puede vender el trabajo en el campo para que el día de mañana ese 3% no se quede en cero? "Hay gente que solo da noticias negativas del sector, pero nosotros ponemos en valor lo qué es trabajar en el campo: la libertad, estar en la naturaleza y tomar tus propias decisiones. Es un oficio tan digno como cualquier otro y ya no tiene la dureza física de antaño porque tiene maquinaria y medios como cualquier industria. Un agricultor en su tractor lleva más tecnología que yo en el coche", responde Reales. A cambio son empresarios "y eso conlleva riesgo. No es un sueldo fijo".
Para el gran público la marca más conocida es Quesos Cerrato, elaboración en esta comarca que se divide entre Palencia, Burgos y Valladolid. Sus quesos han sido premiados en concursos internacionales y las ventas han aumentado (distribuyen anualmente seis millones de kilos), pero aumentar el volumen y producir fuera de la comarca no tendría sentido para el directivo: "Nuestra razón de ser es mejorar la vida de los socios que están en ese territorio. Una empresa internacional puede querer hoy abrir una fábrica en Palencia y al tiempo ya no está interesado y se la lleva a República Dominicana".
Por ahora, son las ovejas del Cerrato las que seguirán haciendo estos quesos, en los que el objetivo en los últimos años ha sido apostar por la innovación. "Decidimos hacer un sabor nuevo de queso con avena, a la que vez que mejoramos la imagen del queso por lo saludable de este cereal. Aunque por suerte es un producto que no se ha demonizado como si le ha pasado al azúcar o al embutido; siempre ha estado bien considerado por su aporte nutricional gracias a las proteínas y calcio".
Sobre la eterna pregunta de si el queso engorda, Reales toma el camino de en medio: "Tiene un efecto saciante". Por si las dudas, él reconoce tomarlo a diario. Especialmente sus sabores favoritos: el multipremiado Umami y Tostado.
Por ahora, la venta online no está en su hoja de ruta: "No lo hemos potenciado, pero vendemos en casi todas las cadenas de distribución de España". Un país y un sector donde hay otra preocupación: los incendios. "Vivir en los pueblos es lo que ayuda a limpiar los montes y eso se ha abandonado".
Hombre de campo
Reales se define como gestor, pero haber vivido el campo desde niño le ayuda en su trabajo. "Mi familia tenía una pequeña explotación con remolacha, cereales y patatas. Haber vivido reveses como incendios o haber ido con diez años a sacar remolacha con mi madre te forja para entender mejor a los agricultores y ganaderos".
Formado como ingeniero agrónomo, el segoviano lleva 35 años al frente de la compañía: "Me vine a trabajar aquí sin saber lo difícil que era la situación, pero lo hemos sacado adelante con energía".
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