- IÑAKI GARAY
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Sánchez echa balones fuera y elude cualquier responsabilidad. presume de haber incrementado la inversión en infraestructuras y mantenimiento, pero su versión no cuadra con el caos que vive en estos momentos el ferrocarril español.
Desde hace ya bastante tiempo los relatos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, encajan difícilmente con la realidad. Por ejemplo, su relato sobre la buena marcha de la economía española, como un cohete suele decir, encaja muy mal con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la caída de la renta per cápita, las dificultades que tienen los españoles para acceder a una vivienda o el incremento de beneficiarios del ingreso mínimo vital. El presidente presume de haber pacificado Cataluña y haber domesticado al nacionalismo con sus indultos y la Ley de Amnistía, pero cada día sus socios separatistas le chantajean y le arrancan nuevas concesiones que suponen una humillación, y en muchos casos un agravio comparativo, recordándonos de esta manera que el desafío sigue en pie.
La solución es que la competencia de Rodalies sea 100% catalana; Cataluña necesita un escudo social para protegerse de ustedes
Nogueras (JUnts)
Parece ser que el ferrocarril no va a ser una excepción entre la distancia que marca el relato y la realidad y ha tenido que ocurrir una desgracia para que suenen las alarmas. Ayer Sánchez compareció en el Congreso para dar explicaciones por el primer accidente en la historia de la alta velocidad española, que le ha costado la vida a 46 personas, y su relato, que se resume en un "hicimos todo lo correcto", chocó de bruces con la realidad que viven muchos días millones de usuarios del ferrocarril. Durante la primera parte de su comparecencia repitió los mismos números que su ministro de Transportes, Óscar Puente, ha ido exhibiendo estas semanas para trasladar normalidad e intentar que las críticas amainen. Aseguró que "nuestro ferrocarril es uno de los mejores del mundo y con unos precios muy competitivos". Según los datos que maneja el presidente, desde 2018 se habría triplicado la inversión en infraestructura ferroviaria y los fondos destinados al mantenimiento se habrían incrementado un 54%. Los números y las inversiones pueden no decir gran cosa si no se detalla en qué se han invertido exactamente y el presidente no lo hizo. ¿Cómo es posible que con ese alarde de inversión y rigor la alta velocidad tenga ahora 46 muertos encima de la mesa? ¿Cómo es posible que hayan tenido que establecer cientos de limitaciones de velocidad en la red, que los maquinistas y los usuarios estén denunciando continuas incidencias o que hasta ocho organismos hayan advertido de que las cosas están mal? Es decir, ahora mismo es imposible que la alta velocidad española se pueda considerar como tal y los servicios de cercanías viven un caos sin precedentes en Cataluña. Esto le sirve a los nacionalistas para exigir una vez más el traspaso a Cataluña de las competencias de rodalies. "Cataluña necesita un escudo social para protegerse de ustedes", le dijo la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, al presidente.
Nuestro sistema ferroviario es uno de los mejores del mundo. Los estándares tienen que ser ampliados y mejorados
Sánchez
Sánchez quiere mantenerse a cualquier precio en su arcadia eludiendo cualquier responsabilidad y para ello recordó que muchos organismos han calificado al ferrocarril español como uno de los mejores del mundo. Lo cierto es que cuesta creer que esa consideración sea actual. En el contexto de deterioro general que vive el ferrocarril la pregunta que le hizo Alberto Núñez Feijóo estaba totalmente justificada: ¿Dónde ha ido todo ese dinero que Sánchez dice que se ha invertido en el ferrocarril español?. "Usted recauda como un país nórdico, pero los servicios que ofrece son de país tercermundista", dijo Feijóo.
En este punto es donde el relato de Sánchez tiene más lagunas porque el paso de José Luis Ábalos y su lugarteniente Koldo Izaguirre por el Ministerio competente de la red de ferrocarril obliga a poner todo en cuarentena. Desde que se sabe que Ábalos colocaba a sus amigas en las empresas dependientes y que Koldo había tejido presuntamente una amplia red de corrupción en su entorno cualquier cosa es posible. Y Alberto Núñez Feijóo se esforzó ayer por recordárselo al presidente. "Se han encargado ustedes de enchufar amigos en Adif y Renfe, de amañar contratos. Debían haber velado por la correcta ejecución de las obras y no lo hicieron", dijo el líder popular. Las evidencias son tan escandalosas que el Gobierno tendrá difícil salir airoso.
Este Gobierno no solo es una calamidad, la provoca y se aprovecha de ella. Nadie nos impedirá decir que esto ha sido un crimen"
Abascal (VOX)
Según los datos que aportó Feijóo, el desinterés del Ministerio de Transportes por la seguridad transciende a Ábalos y apunta directamente a Óscar Puente. Bajo la tutela del ministro, Adif amortizó la dirección de seguridad en enero de 2025 y diluyó sus funciones. Los que habían sido los principales cometidos de seguridad quedaron bajo la responsabilidad del director de gabinete de esa empresa, un periodista de profesión con nula experiencia y competencia técnica. Tanto chirriaba ese movimiento en un área tan importante que la Agencia Estatal de Seguridad le llamó la atención. Sánchez llegó a decir ayer que la media de accidentes se había reducido desde que él es presidente, una versión que contradice los datos que ha aportado la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), cuyos informes alertan de un notable incremento de los descarrilamientos a partir de 2018. Cosas como estas no van a pasar desapercibidas cuando los jueces investiguen las responsabilidades en el accidente. Los jueces van a preguntar a los responsables del Ministerio y de las empresas implicadas qué medidas se adoptaron. Como dijo ayer la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, dirigiéndose a Sánchez, "tienen que hacerse responsables de lo que no han hecho". No todos los grupos cargaron contra el Gobierno. Gabriel Rufián, de ERC, que ayer podría haber aprovechado para criticar la caótica situación del servicio de rodalies en Cataluña, se centró en realizar una defensa numantina de la gestión de Óscar Puente. Su forma de actuar refuerza los argumentos de los que aseguran que el todavía representante de ERC está a punto de ser amortizado por el nacionalismo y actúa para reubicarse en el PSOE.
Su negligencia fue continuada y tuvo resultado de muerte. Su Gobierno se sentará en el banquillo también por esto
Feijóo
Sánchez acusó ayer una vez más a Feijóo de difundir bulos para meter miedo a la gente, pero su explicación no fue muy convincente. En las últimas semanas muchos, el Partido Popular entre ellos, han acusado al Ministerio de mentir cuando habló de una "renovación integral" de la línea en la que se produjo el accidente, ya que bastantes elementos no eran nuevos y habían sido reutilizados. El presidente defendió ayer que el término "renovación" es correcto porque la Agencia Europea del Ferrocarril lo define como "el proceso planificado de sustitución de aquellos componentes que han superado la vida útil con el objetivo de devolver la infraestructura a condiciones seguras y fiables para la circulación de los trenes". De lo que no habló Sánchez es del adjetivo "integral", que significa, según la RAE, "que comprende todos los elementos o aspectos de algo". Hace solo unas semanas, el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Iñaki Barrón, se extrañó de que la renovación no fuera "integral", como había asegurado Puente.
Sánchez está convencido de que el PP está intentando boicotear al ferrocarril español, trasladando la idea de que es decadente o inseguro, pero luego es él quien traslada inquietud cuando dice que "los estándares tienen que ser ampliados y mejorados", que es un reconocimiento implícito de que eran insuficientes.
Iñaki Garay. Director adjunto de Expansión
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