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El misterio de la gaita que suena cada domingo en una loma de Benalmádena

El misterio de la gaita que suena cada domingo en una loma de Benalmádena
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El argentino Leslie Thomson lleva la música tradicional escocesa por toda la Costa. Desde hace 20 años ensaya en un lugar que ya se conoce como «la loma del gaitero»
El misterio de la gaita que suena cada domingo en una loma de Benalmádena

El argentino Leslie Thomson lleva la música tradicional escocesa por toda la Costa. Desde hace 20 años ensaya en un lugar que ya se conoce como «la loma del gaitero»

Regala esta noticia Leslie Thomson, con su gaita, en la loma de Benalmádena. (Rodolfo Carballo)

Carlos Zamarriego

04/05/2026 a las 23:58h.

Me entero que hay un lugar en Benalmádena, una pequeña loma verde al estilo de las Highlands, donde un escocés lleva tocando la gaita todos ... los domingos durante 20 años. Así que un domingo aparezco por ahí, pegado a la avenida Arroyo Hondo, con el cementerio Internacional a un lado y vistas al Mediterráneo al otro, minutos antes de las 11, esperando conocerle. En un banco de madera también le espera Beli, amiga y percusionista de su banda, que me avisa: «Es un personaje. Y tiene un corazón...».

Pero no se equivoquen, Leslie Thomson es y se siente escocés de arriba abajo, «tengo ocho apellidos escoceses». Su padre, nacido en Argentina, fue mandado a estudiar a Escocia y combatió en la II Guerra Mundial con el ejército británico. «Cuando vuelve de la guerra se queda a vivir en Buenos Aires. Entonces fue cuando conoció a mi madre». Aunque nacido en la capital argentina en 1953, Thomson cuenta que no habló español hasta los cinco años. «En casa se hablaba siempre inglés. Ese fue mi primer idioma». Un idioma al que pronto se uniría otro: el de la música.

Toca en este sitio junto al cementerio para no molestar a sus vecinos. «Los muertos nunca se quejan», bromea

«Un famoso gaitero escocés decía que la gaita, más que un instrumento, es como la representación simbólica y musical del espíritu escocés», explica Thomson al rememorar sus orígenes con el instrumento. «La primera vez que escuché una gaita tendría unos ocho años. No tengo oído, soy malísimo, cantando soy peor todavía, pero en cuanto escuché la gaita yo dije, 'esto es lo mío'. Es como un llamado de la raza, por así decirlo, que lo hace a través de la sangre».

Así que, cuando en 1990 emigra a Benalmádena con su familia, la gaita escocesa también vuela con ellos. «Yo creo que los que tenemos sangre escocesa somos emigrantes por naturaleza. Irnos a otro lugar es siempre una aventura». Y se encuentra que es el único gaitero en la Costa del Sol. «Cuando hay eventos tipo Burns Night, una parte importante es la presencia de un gaitero. En cuanto se enteraron que estaba yo, todos los que organizaban estos eventos empezaron a hacerlos un poco alrededor de mi disponibilidad».

El espíritu de William Wallace

Thomson cuenta que la gaita no es un instrumento que haga muy feliz a los vecinos de su casa, por lo que se vio en la necesidad de encontrar un sitio para practicar. Mientras trabajaba para una funeraria en el cementerio internacional de Benalmádena se fijó en un pequeño trozo de tierra pegado a la carretera, sin viviendas cerca. «Los vecinos más cercanos, mis clientes, no se iban a quejar», dice de broma, «los muertos nunca se quejan». Y comenzó a ir cada semana durante los últimos 20 años, dejando que los sonidos de los tubos conectados al odre de la gaita vuelen todos los domingos por las quebradas benalmadenses como si estuvieran llamando al espíritu de William Wallace. «Hay gente que se para y me deja un par de euros para que me tome un café», comenta divertido, «y para mí es un elogio, están mostrando su agradecimiento por algo que han disfrutado, ¿no?».

Tanto es así que los vecinos ya conocen este lugar, apunta Thomson, como 'la loma del gaitero'. «El otro día me estaba buscando un amigo que no se acordaba de cómo llegar hasta aquí, y entonces me llama por teléfono desde la gasolinera y me dice, 'oye, mira, ¿cómo se llama el parque donde estás?'. Y yo contesto: 'no sé cuál es el nombre oficial, yo le digo la loma del gaitero'. Y escucho una voz al fondo que dice: 'ah, ¿donde practica Leslie?'».

En 2019 Thomson da un paso más y crea su propia banda de gaitas escocesas, Sur Pipes Band. «Nunca estuvo en mis planes. Es decir, es gente que se me fue acercando», confiesa. ¿Escoceses? «No, no, lo raro es que haya escoceses». Y es que en la banda coinciden españoles, rusos, uruguayos, galeses o alemanes. Todos se ponen la famosa falda escocesa de tela de tartán para animar desde el Día de San Patricio a los Douglas' Days de Teba. Se acerca otro miembro de la banda que ha venido a ensayar. Beli ya tiene preparado el tambor. Thomson saca de una enorme funda su gaita escocesa, que monta con delicadeza. Es momento de que hable la música. Mientras me alejo, en la loma del gaitero se escucha 'Scotland the Brave'.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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