- Cómo invertir en Bolsa cuando llega una ola de calor... o de frío
- Así invierte Trump en Bolsa: vende Motorola y Meta, y compra Berkshire y Visa
La estrategia permite disparar las comisiones de gestión. De los 466 fondos cotizados lanzados este año en Wall Street, solo el 16% replica algún índice bursátil.
La competencia se dispara en Wall Street y algunas gestoras ya no saben qué inventar para llamar la atención de los inversores, dispersos en un gigantesco océano de posibilidades, que hoy abarca desde la Bolsa tradicional a invertir en predecir el futuro. Hasta ahora, los fondos cotizados (ETF) eran el vehículo más sencillo y rápido para replicar mayoritariamente índices bursátiles y limitar los riesgos para quienes no dominan el parqué.
Sin embargo, el sector de los ETF vive una auténtica fiebre de fondos cotizados cada vez más especializados, arriesgados y, sobre todo, inusuales. En una carrera por captar la atención de los inversores minoristas y aprovechar el auge del tráding especulativo, proliferan en Wall Street productos ligados a ovnis o fondos que solo invierten en bitcoin por la noche, amparados en el rumor de que las criptomonedas generan más valor cuando los mercados bursátiles están cerrados.
El crecimiento de ETF en EEUU registró récord histórico en la primera mitad del año, con 466 nuevos fondos entre enero y mayo, lo que supone un aumento del 16% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de Morningstar. En total, han captado más de 62.000 millones de dólares (54.486 millones de euros).
Lo que llama la atención de los analistas es que sus gastos de gestión se han multiplicado por 20. ¿Por qué? Principalmente, porque nada tienen que ver con los ETF tradicionales. De hecho, solo el 16% de los nuevos vehículos son indexados y alrededor de una cuarta parte se dedica a un solo activo, que puede ser una empresa cotizada única o una materia prima. Si bien este segundo bloque no diversifica, sigue manteniendo una estructura y funcionamiento clásico.
Nueva generación
El 59% restante estaría considerado como ETF de nueva generación, con un enfoque mucho más especulativo y de alto riesgo. La mayoría se especializan en criptomonedas, pero además se apoyan en deuda para intentar multiplicar las ganancias, aunque eso también dispara las pérdidas cuando el token de turno no reacciona como el fondo espera.
Este nivel de sofisticación y dedicación ha disparado los costes. Los nuevos fondos cobran una comisión media anual del 0,69%, veinte veces lo que es habitual en uno tradicional. Pero es que, además, uno de cada cinco supera el 1% de comisión. También prometen rentabilidades muy por encima de sus pares y de lo que hagan el S&P 500, el Nasdaq o cualquier otro índice bursátil.
Además, en una carrera por llamar la atención, algunos productos se abren a sectores y activos fuera de lo común y lejos del ecosistema de Wall Street. Uno de los casos más llamativos es el Tuttle Capital Management UFO Disclosure ETF, lanzado en febrero. Este fondo apuesta por compañías que podrían beneficiarse de una hipotética revelación de documentos por parte del Gobierno de EEUU que den fe de la existencia de inteligencia no humana o tecnologías avanzadas vinculadas a naves espaciales extraterrestres.
El propio gestor del fondo, Matthew Tuttle, asegura que se inspiró en vídeos sobre fenómenos aéreos no identificados y en la teoría de que determinadas agencias gubernamentales estarían décadas por delante del sector privado en tecnología aeroespacial y energética. Según su tesis, si algún día estas tecnologías se hicieran públicas podrían revolucionar la economía más que Internet o la inteligencia artificial.
Así, el ETF invierte en compañías aeroespaciales, de Defensa y tecnologías avanzadas que podrían verse beneficiadas por supuestos avances relacionados con sistemas de propulsión futuristas o nuevas fuentes energéticas. De momento, el fondo apenas gestiona unos dos millones de dólares, pero se ha convertido en uno de los ejemplos más extremos de la nueva moda de ETF temáticos que empieza a calar en Wall Street.
Fondos de 'autor'
Cada gestor da forma a su fondo según sus propias convicciones. Por ejemplo, Nicholas Bitcoin and Treasuries AfterDark ETF es un fondo lanzado en abril que solo invierte en bitcoin cuando la Bolsa estadounidense está cerrada. Durante las horas normales de negociación bursátil, el ETF se refugia en letras del Tesoro o efectivo. A las 16:00 hora de Nueva York vuelve automáticamente a exponerse a la criptomoneda.
La estrategia se basa en un análisis estadístico que indicaría que gran parte de las subidas del bitcoin se producen fuera del horario bursátil norteamericano. Según datos de Bespoke Investment Group citados por el fondo, el bitcoin habría generado una rentabilidad del 65,2% desde enero de 2024 manteniendo exposición continua, pero habría superado el 213% si el inversor solo hubiese estado invertido durante la noche.
Este ETF cobra una comisión anual del 0,97% y está obligado a reorganizar completamente su cartera dos veces al día. Pese a sus sofisticados cálculos, en sus primeras semanas de vida ha quedado claramente rezagado frente a los de inversores que simplemente han apostado por la estrategia de comprar y mantener bitcoin día y noche.
La creatividad financiera está dando forma a ETF de lo más singulares. Más allá del oro o la plata, el paladio se ha convertido en el rey del semestre entre los fondos cotizados, entre los que también proliferan vehículos que mezclan opciones financieras con compañías espaciales o incluso fondos diseñados que prometen rentabilidades del 15% utilizando derivados sobre las veinte últimas apuestas bursátiles del multimillonario y popular gestor de hedge fundDavid Tepper.
Cómo invertir en Bolsa cuando llega una ola de calor... o de fríoVeinte gigantes bursátiles con las mejores perspectivas para ganarValores para invertir con el cambio climático Comentar ÚLTIMA HORA