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Junts ya se abre a apoyar la quita de 17.000 millones de deuda catalana si ERC exprime más "la debilidad de Sánchez" para "acercarse al concierto"

Junts ya se abre a apoyar la quita de 17.000 millones de deuda catalana si ERC exprime más "la debilidad de Sánchez" para "acercarse al concierto"
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Puigdemont pide a Junqueras que acepte enmiendas al modelo pactado con el Gobienro para aproximarse al cupo vasco. A cambio, ofrece a apoyar la condonación de la deuda del FLA, el otro gran objetivo de ERC, y que también depende de Junts Leer

A Carles Puigdemont le está resultando tremendamente complicado «mantener la posición» respecto a su negativa a permitir la aprobación de la condonación de deuda para Cataluña y de la nueva financiación autonómica.

¿Cómo defender ante la ciudadanía catalana que Junts se opone a que el Estado perdone 17.000 millones de deuda a Cataluña previamente prestada mediante el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y que tampoco bendice la llegada de 4.700 millones a las arcas de la Generalitat en virtud del acuerdo de financiación que privilegiará a Cataluña por delante de muchas autonomías?

El argumento por ahora esgrimido por los portavoces neoconvergentes es que es necesario ser más ambiciosos y no conformarse con «migajas». En el capítulo de la quita del FLA, Junts reclama el perdón de toda la deuda contraída con el Estado por este concepto, que asciende a 73.000 millones. Y, en el de la financiación autonómica, que sólo se debe aceptar un concierto económico a la vasca, esto es, un modelo que saque a Cataluña del régimen común de financiación y que le permita recaudar y gestionar todos los impuestos ofreciendo sólo como contrapartida una cuota de solidaridad que se transferirá al Estado y que será decidida unilateralmente por la Generalitat, sin negociación previa.

Sin embargo, esta postura maximalista se va diluyendo con el paso de los días, especialmente por la presión ejercida por el Gobierno y ERC, que advierten pública y reiteradamente a Junts que, o aceptan los acuerdos suscritos entre los socialistas y los republicanos pese a considerarlos insuficientes, o Cataluña perderá todo lo pactado y obtendrá un rédito cero. «La decisión está en manos de Junts, nosotros ya hemos cumplido con nuestra parte», alegan fuentes de ERC en conversación con este diario, para colocar a la formación de Puigdemont en la diana y responsabilizarla ante el ciudadano, y especialmente ante el votante independentista, de una eventual pérdida de las prebendas acordadas con el Gobierno.

Y parece que la estrategia empieza a surtir efecto. Junts ha realizado el siguiente ofrecimiento a ERC: se abre a respaldar en el Congreso la condonación de los 17.000 millones de deuda catalana, cumpliendo así el último trámite para que sea efectiva, si a cambio ERC acepta renegociar la financiación autonómica para introducir enmiendas que permitan «acercar al concierto» el modelo ya pactado con el PSOE.

Según fuentes de Junts, esas mejoras tendrían que ir encaminadas a conseguir la «plena soberanía fiscal» que tantas veces ha reclamado ERC; a tener «la llave de la caja», es decir, a «tener el control de la recaudación y gestión del 100% de los impuestos generados en Cataluña, lo que supondría un cambio estructural que se acercaría al concierto».

El punto de encuentro con ERC parece plausible, dado que la formación presidida por Oriol Junqueras lleva meses intentando que el Ministerio de Hacienda acepte ceder la gestión del 100% del IRPF a Cataluña, sin haberlo conseguido hasta el momento. Los republicanos lo consideran el primer peldaño hacia el control total de los tributos y están dispuestos a presionar al Ejecutivo en esa dirección y a hacerlo conjuntamente con Junts, a través de ese «frente común» que Puigdemont viene demandando a ERC para «aprovechar la debilidad de Sánchez».

A ese «acuerdo de país» apeló también este miércoles el ex líder de Convergència, Artur Mas. «La negociación no ha acabado, empieza ahora», sostuvo el padre del procés, quien consideró posible mejorar la financiación pactada entre ERC y el Gobierno en el trámite parlamentario, siendo conscientes de que «conseguir el concierto es una operación de grandísima complejidad, casi tan difícil como el referéndum de independencia».

«Si no hay acuerdo con ERC, presentaremos una enmienda a la totalidad con nuestra propuesta alternativa, que es el concierto», advirtió la portavoz de Junts en el Parlament, Mònica Sales, lo que abocaría al nuevo modelo de financiación al fracaso, puesto que, sin el apoyo de Junts, no sería posible aprobar las reformas legales necesarias para implementarlo.

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ERC cuenta con incentivos para escuchar a Junts, puesto que tener a Puigdemont instalado en el bloqueo total le impediría ver aprobados sus dos grandes logros: la quita, que representa un 22% de lo que Cataluña adeuda al Estado por lo prestado a través del FLA y permitiría a la región ahorrar 1.500 millones anuales en intereses. Y la financiación autonómica, que consagra el principio de ordinalidad para Cataluña y le garantiza que será la tercera autonomía que más reciba del Estado por ser también la tercera que más aporta a la caja común.

Pero Junts aún pone una condición más. Para respaldar la quita de la deuda catalana, el Gobierno deberá llevarla al Congreso en una votación «aislada» y no incluirla en la aprobación de un decreto ómnibus con más medidas sociales, como sospecha Junts que intentará. Recuerdan los de Puigdemont que ya forzaron al Ejecutivo a desglosar la revalorización de las pensiones para aprobarla. Y ahora reclaman lo mismo. Además, exigen a ERC negocien personalmente este punto con el Gobierno, puesto que, formalmente, las negociaciones entre Junts y el Ejecutivo están rotas y no existe relación alguna.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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