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La investigación por el asesinato de Helena Jubany encara su recta final: los informes descartan que los anónimos fueran de Laiglesia y el caso se acerca a juicio

La investigación por el asesinato de Helena Jubany encara su recta final: los informes descartan que los anónimos fueran de Laiglesia y el caso se acerca a juicio
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La juez instructora da cinco días a la defensa y a las acusaciones para que se pronuncien Leer

La investigación por el asesinato de Helena Jubany encara su recta final: los últimos informes policiales descartan que los anónimos que recibió la bibliotecaria antes del crimen fueran de Santiago Laiglesia, el principal sospechoso, y el caso se acerca a juicio 25 años después.

En concreto, la juez instructora da cinco días a la defensa y a las acusaciones para que se pronuncien. La familia de la víctima pedirá el cierre de la investigación -no solicitará más declaraciones ni pruebas- para así poder presentar los escritos de acusación contra los dos imputados, Santiago Laiglesia y Xavier Jiménez.

De hecho, el siguiente movimiento será que las acusaciones pidan qué condenas solicitan y que las defensas presenten sus argumentos, el paso previo antes del procesamiento y de que el crimen termine en juicio más de dos décadas después.

La última novedad de la investigación es el resultado del último análisis de la unidad científica de la Policía Nacional, entregado a la juez: ha comparado la caligrafía de los anónimos que recibía la bibliotecaria con la caligrafía de de Laiglesia. En parte de los mensajes, los agentes no han podido determinar la autoría y en otra, descartan que fuera él quien los escribió.Uno de esos mensajes iba acompañado de un zumo en el que había benzodiacepinas, la misma sustancia que se detectó en la sangre de Jubany.

La periodista y bibliotecaria Helena Jubany, de 27 años, fue arrojada desde la azotea del número 48 la calle Calvet d'Estrella de Sabadell durante la madrugada del 2 de diciembre de 2001. La Policía encontró su cuerpo desnudo y con quemaduras en diversas partes. En la finca vivía Montse Careta, novia de Laiglesia en ese momento que compartía domicilio en frecuentemente con su pareja. Careta, investigada por el asesinato, se suicidó pocas semanas después de entrar en prisión como sospechosa. Siempre mantuvo no tener nada que ver con el crimen.

El caso dio un vuelco tras el último informe del Laboratorio de Biología y ADN de la Comisaría General de Policía Científica. El estudio concluyó que el ADN que fue hallado en la parte trasera del jersey que llevaba la víctima el día que fue asesinada "es 26 billones de veces más probable" que corresponda a Santi Laiglesia que a cualquier otra persona.

Sobre la presencia de ADN compatible con el de Laiglesia en el jersey que la víctima llevaba el día del asesinato, la juez instructora relató en el auto de ingreso a prisión provisional de Laiglesia -fue puesto en libertad en enero después de aceptar el recurso de su defensa- que los investigados nunca afirmaron haber coincidido con Jubany en los día inmediatamente anteriores a su muerte y, "mucho menos, haber tenido un contacto físico directo o íntimo" que justifique la presencia de restos genéticos en su ropa.

Por eso, consideró que el nuevo hallazgo "permite situarle en el lugar de los hechos y en el momento de producirse, revelando de forma objetiva un contacto físico entre el contacto y la fenecida", compatible tanto con una agresión física como con una maniobra de desvestir a la víctima antes de ser precipitada, lo que en cualquier caso determina su participación.

Luego, el tribunal de la Audiencia de Barcelona aceptó el recurso de Laiglesia y lo dejó en libertad al reconocer que era "innegable el contenido incriminatorio de la conclusión del informe sobre la muestra de ADN" del imputad recogida en el jersey que la víctima llevaba puesto cuando fue asesinada, pero no apreció que exista un riesgo de fuga derivado de este cambio de escenario.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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