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La receta de Vidal Golosinas: tradición familiar, innovación y millones de chuches

La receta de Vidal Golosinas: tradición familiar, innovación y millones de chuches
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En el patio de su casa de Molina de Segura, la familia Hernández empezó a cocinar el éxito de una empresa que tras 63 años sigue endulzando a niños, y no tanto. Esto es lo que hay tras la marca que creó los Ladrillos de chuche y los Melones de chicle. Leer
TendenciasLa receta de Vidal Golosinas: tradición familiar, innovación y millones de chuches 10 OCT. 2026 - 00:33Paco Hernández, en la sede de Vidal Golosinas en Molina del Segura (Murcia), su ciudad natal.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

En el patio de su casa de Molina de Segura, la familia Hernández empezó a cocinar el éxito de una empresa que tras 63 años sigue endulzando a niños, y no tanto. Esta es la historia de la marca que creó los Ladrillos de chuche y los Melones de chicle y que ahora dirige Paco Hernández, hijo, sobrino y nieto de los fundadores.

En el patio de la casa familiar de Molina de Segura (Murcia), que así empiezan las mejores historias, los hermanos Juan Antonio, Juan Benito y Francisco Hernández empezaron a producir caramelos en 1963 con la ayuda de unas 90.000 pesetas ahorradas por su padre, Francisco. No tenían conocimientos, pero sí muchas ganas: “Compraron una máquina y contrataron a un técnico de Barcelona para que les enseñara una primera fórmula, que, a base de prueba y error perfeccionaron”, resume Paco Hernández (Molina del Segura, 1965), hijo del primogénito y actual presidente y consejero delegado de Vidal Golosinas. 

Con una producción diaria de 500 kilos, empezaron a comercializar a 10 céntimos de peseta la unidad; a los meses ya vendían también caramelos de palo y chicles. 

Sabían a fruta, por la tradición hortícola de la comarca. “Había, sobre todo, muchos frutales. Como el transporte entonces de frescos no era como el actual, se comenzaron a realizar conservas, con cinco o seis grandes empresas dedicadas a ello. Pero, en época de posguerra, el azúcar para elaborar el almíbar era racionalizado. Así que era frecuente que reclamaran más con la excusa de producir caramelos, como tapadera”, resume el directivo. Una tradición de la que bebe la idea de los Hernández, porque cuando ellos empezaron este proyecto ya no existían cupos.

Seis décadas después y con barra libre de suministros e ideas, la compañía ingresa, vendiendo sus 2.400 referencias de golosinas y dulces, 250 millones de euros, con un beneficio bruto de explotación de 50 millones, “que esperamos superar este 2026”, apostilla. Sus Melones de chicle, Ladrillos, Dentaduras o Fresones con nata, todos inventos originales de la marca, hoy se comercializan en 90 países, que suponen tres cuartas partes de su facturación. Vidal, por cierto, es el segundo apellido del abuelo del actual jefe de una compañía que se mantiene en manos de los Hernández, con un 33% de la propiedad en cada rama familiar. En el consejo de administración solo entran dos miembros de cada casa. En su caso es fácil: su padre (con 88 años se pasea todas las mañanas por la fábrica) y él, que es hijo único.

¿Qué despertó en usted el gusto por esta empresa?Al terminar bachiller, me fui a Inglaterra a estudiar inglés. A mi vuelta, me empecé a involucrar en la empresa en verano y a apuntarme a cursos... hasta que mi padre me dijo: ‘Deja ya de pasear los libros y ponte a trabajar’. Empecé, me gustó, me fui formando... 
¿Cuáles son los ingredientes de esta receta para que, 63 años después, siga funcionando?Mucho respeto a la herencia recibida. Para mí la empresa es sagrada. La llevo en los genes; es mi mundo. Este legado exige lealtad a nuestra historia. Me encanta mi trabajo y todo lo relacionado con la compañía. Esa responsabilidad nos inspira y nos hace desarrollar, fabricar y productos de alta calidad e innovadores, en un entorno competitivo. Tenemos mucha ilusión por el futuro de la compañía y el nuestro; nos emociona la idea de ser líderes en el mercado de confitería, con productos cada vez más adaptados a los gustos de los consumidores. Somos muy innovadores e inquietos.No solo para los pequeños, doy fe.Llevamos más de 60 años creciendo con los que eran niños entonces... Nuestros padres nunca tuvieron este hábito, pero ahora sí es frecuente que los adultos coman golosinas. Hay más público objetivo, con demandas cambiantes. Desde la pandemia se prefiere comprar empaquetado, por ejemplo. También se demandan referencias más saludables, con menos azúcar o veganas. Pero, las más vendidas siguen siendo las Rellenolas.
¿Cada cuánto toma golosinas en horario laboral?Hago catas cada dos meses. Lo que gusta en España [su principal mercado] no es lo mismo que en otros países. Los nórdicos quieren salado, con salmia, y aquí ni se vende; preferimos el sabor a fresa, a plátano... a fruta de toda la vida. 
En este negocio, ¿cómo se endulzan los posibles desencuentros familiares?Hablando. No hay otra manera. Con conversaciones y siendo claros y transparentes. La comunicación tiene que ser fluida y la prioridad, la compañía. Todos miramos en la misma dirección, en beneficio del negocio familiar. Puede haber desacuerdos en algún punto, pero cuando tienes la visión general de que la compañía es lo primero, lo que importa, al final todos somos razonables. Destaco también el respeto que hay entre todos los que formamos este proyecto común. Me siento profundamente orgulloso de haber nacido en esta familia; para mí es una responsabilidad enorme el levantarme cada día y encender el ordenador y ver los números y los listados actualizados de empleados, ahora más de 1.300.
Para evitar un mal sabor de boca, ¿mejor tener las reglas por escrito?Tengo tres hijos, que, si Dios quiere y así lo deciden, trabajarán en la compañía. Solo si así lo desean, que lo peor que te puede pasar es tener a una persona en la compañía que lo que le gusta realmente es diseñar aviones... Para organizar la sucesión de nuestra parte yo tengo un protocolo, firmado y registrado. Dice que para acceder deberán tener titulación universitaria y pasar por un periodo de aprendizaje interno. Además, solamente podrán desempeñar un cargo de dirección mi descendencia directa, excluidos yernos y nueras o personal ajeno. Los socios nos regimos por estatutos de la empresa.
¿Y está calentando el banquillo?Mi hijo ha estudiado Derecho y va a realizar un MBA, pero lleva unos meses pasando por todos los departamentos de la empresas para valorar este trabajo; le gusta mucho interactuar con la plantilla. Una de mis hijas también ha estudiado Derecho y trabaja en otra compañía y la tercera, creadora de contenido, tiene su propio negocio. Siempre les he pedido que sean independientes. Aquí tendrán hueco, pero según vaya habiendo espacio... Mi padre está esperando a que le sustituya su nieto.
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Fuente original: Leer en Expansión
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