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Las empresas preparan planes para afrontar la pérdida de competitividad por la subida de costes

Las empresas preparan planes para afrontar la pérdida de competitividad por la subida de costes
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El encarecimiento de las materias primas por la guerra en Irán y el estancamiento de la productividad pueden acarrear una erosión de los márgenes, pese las perspectivas generales positivas para 2026. Leer
ECONOMÍALas empresas preparan planes para afrontar la pérdida de competitividad por la subida de costes 15 MAR. 2026 - 14:14El 73% de los empresarios españoles espera incrementar sus ventas en 2026.Europa Press

El encarecimiento de las materias primas por la guerra en Irán y el estancamiento de la productividad pueden acarrear una erosión de los márgenes, pese las perspectivas generales positivas para 2026.

Las empresas empiezan a realizar las primeras maniobras para tratar de absorber el golpe económico de la guerra en Irán con el menor volumen de daños posible. Principalmente, las grandes compañías están poniendo esfuerzos en elaborar planes de contingencia ante el efecto dominó que generaría una escalada continuada del precio de las materias primas, una posterior pérdida de competitividad y, en última instancia, una erosión de los márgenes empresariales. Así se desprende del informe Perspectivas 2026 realizado por KPMG en colaboración con CEOE donde se advierte que el 44% de los empresarios españoles ya está diseñando nuevas estrategias de crecimiento ante la incertidumbre del actual contexto geopolítico.

Por el momento el contagio directo del conflicto en Oriente Próximo se está produciendo sobre el coste de los combustibles, pero los economistas esperan que pronto capilarice por los poros de la práctica totalidad de las cadenas de producción. Funcas ya avanza una escalada del IPC hasta el 3,6% en marzo, señalando no en vano un elevado nivel de incertidumbre sobre los cálculos.

Aunque los empresarios descuentan al menos esta presión alza de los precios en sus perspectivas económicas para el conjunto del año mantienen una línea positiva. "Aunque las previsiones que comparten los empresarios y directivos españoles en el informe son positivas, especialmente sobre la marcha de sus organizaciones, también manifiestan cierta inquietud por el actual escenario geopolítico. De hecho, cerca de la mitad de los encuestados ya ha adaptado su estrategia a la nueva realidad internacional y un tercio está valorando la situación para tomar una decisión", señala el presidente de KPMG en España, Juanjo Cano.

En este sentido, entre el 44% de los empresarios que sí están preparando planes de contingencia ante la coyuntura geopolítica, los ámbitos más afectados son los proyectos de innovación y tecnología, las estrategias de internacionalización y las alianzas estratégicas. Mientras que los riesgos derivados de la dependencia europea con respecto a terceros países que se perciben con mayor frecuencia en el negocio son la pérdida de competitividad (41%), el incremento de costes de las materias primas (41%), la mayor exposición a riesgos geopolíticos -como la ruptura de cadenas de suministro- (39%) y la reducción de los márgenes de beneficio (37%).

Por lo que el cambio de paradigma en el contexto internacional afecta especialmente a la UE, ya que a pesar de ser una potencial comercial, muestra una dependencia significativa con respecto a otros grandes actores en ámbitos como la defensa, la energía, la tecnología o el acceso a materias primas. "A eso se suma la pérdida de competitividad que en los últimos años han experimentado sectores clave como la industria y la automoción, las modestas tasas de crecimiento y la pobre evolución de la productividad", señala el informe.

Señala Fernando Cuñado, socio responsable de Mercados de KPMG en España, que en las actividades con mayores consumos energéticos, más dependientes de las cadenas de valor internacionales y claramente enfocadas al mercado exterior, "empresarios y directivos están analizando las alternativas con las que cuentan para mitigar el impacto". Y recuerda la importancia de apostar por la autonomía estratégica de la UE como una ocasión para reindustrializar la economía.

Con todo, como se ha mencionado, las perspectivas para los próximos doce meses son buenas ya que el 49% de los directivos espera que su empresa vaya mejor, siendo los más optimistas los del sector Aeroespacial y Defensa ya que el 80% confía en obtener mejores resultados, seguidos del sector de Tecnología con un 65% de directivos que se muestra optimista y del de Real Estate, con un 58%.

En cuanto a previsiones de ventas el 73% de los encuestados espera incrementar sus ventas en 2026, dos puntos más que en el informe del año pasado, y un 31% espera hacerlo por encima del 5%. En relación con las inversiones, un 58% (cinco puntos porcentuales más que en 2025) incrementará sus inversiones y un 45% ampliará sus plantillas, frente al 42% en 2025.

Coyuntura interna

Para poder afrontar los efectos económicos del conflicto bélico y para que las perspectivas sean plausibles, los empresarios también señalan la necesidad de contar con una entorno de seguridad jurídica en el ámbito nacional. "Para que las empresas españolas puedan afrontar los retos pendientes y actuar como motor de riqueza y empleo, del cambio y la modernización en nuestro país, necesitamos contar con un marco que garantice un clima de confianza y certidumbre, de moderación y estabilidad", señala el presidente de CEOE, Antonio Garamendi. El 62% de los empresarios piden un marco jurídico y regulatorio más estable que genere confianza en empresarios e inversores, a lo que se añade la demanda de simplificación administrativa, que menciona el 38% de los directivos.

Señala el presidente de CEOE entre los principales problemas para las empresas la pérdida de competitividad como una de las mayores amenazas a medio plazo, la preocupación por la rentabilidad o el desafío que suponen las bajas por incapacidad temporal y el absentismo, en general, en niveles ciertamente alarmantes y que se debería tratar como un auténtico problema de país. "A estos asuntos se añaden la incertidumbre política, los continuos cambios regulatorios y la inseguridad jurídica como los principales factores condicionantes que nuestras empresas perciben para su actividad y que ponen en riesgo inversiones. Algo preocupante, sobre todo en un momento en el que también se pone en cuestión el Diálogo Social, unos de los pilares de nuestro Estado", recalca Garamendi.

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Fuente original: Leer en Expansión
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