La ex ministra de Igualdad en tiempos del Gobierno de Zapatero, y actual responsable de ONU Mujeres en Latinoamérica, Bibiana Aído, ha "difamado" a Reem Alsalem, relatora de ONU sobre Violencia contra la Mujer, la ha atacado "injustamente" y en realidad opera "en detrimento de los derechos de las mujeres".
Quien lo dice no se sitúa a priori en la derecha ideológica ni en el conservadurismo: se trata de Femes, la Asociación Española de Feministas Socialistas, que capitanea la filósofa Amelia Valcárcel, el brazo feminista del propio PSOE. Y, además de ella, otras 96 asociaciones españolas y latinoamericanas que pelean por los derechos de la mujer, especialmente de Brasil, México y Colombia.
Todas ellas han dirigido una carta al actual secretario general de Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, cargando a su vez contra otra misiva distribuida hace un mes por Aído, y que publicó en exclusiva EL MUNDO.
En aquella, la ex "miembra" del Ejecutivo de Zapatero -la expresión fue una de sus aportaciones a la causa- impulsaba desde su cargo en ONU Mujeres una campaña contra Alsalem por considerar a esta no alineada con las tesis del feminismo 'queer', el hegemónico en ONU Mujeres.
Aído atacaba en ese momento la independencia de Alsalem, que fue nombrada en 2021 por el Comité de Derechos Humanos de ONU, sostuvo la propia relatora especial en este diario, y reivindican ahora las 97 organizaciones firmantes de la carta, que provienen del llamado feminismo clásico o radical, más setentero.
Aído, que en la misiva censuraba las actividades de Alsalem en sus viajes a Brasil, México y Colombia, por considerarlas contrarias a la agenda pro trans, "falta a la verdad sobre del carácter y convocatoria de estas visitas académicas, ataca injustamente a una Relatora Especial en el ejercicio de su mandato, y demuestra el desplazamiento de la agenda de ONU Mujeres hacia la identidad de género en detrimento de los derechos de las mujeres", señala la carta ahora dirigida a Guterres.
La misiva es muy dura contra Aído, acusándola de perseguir a la relatora por motivos ideológicos: "Compartir un informe difamatorio desde la Dirección Regional dirigida por Bibiana Aído supone un acto sin precedentes que normaliza e institucionaliza la persecución injustificada de una Relatora independiente de Naciones Unidas y el señalamiento de cientos de organizaciones y activistas por los derechos de las mujeres. Y eso se hace por el propio personal responsable de la agencia de Naciones Unidas vinculada a la defensa de los derechos de las mujeres".
Se acusa también a la ex ministra de Igualdad española de "silenciar la voz de las numerosas organizaciones feministas de la región que desde hace años denuncian precisamente la instrumentalización de los mecanismos internacionales de protección de los derechos de las mujeres". Además, se contradice lo que Aído afirmaba en su carta: que Alsalem había propalado una agenda ultra conservadora en esos tres países, tratando de intervenir en procesos electorales inclinándolos a la derecha.
"Especialmente preocupante es que el informe distribuido enmarque las visitas en un movimiento anti género del cual supuestamente formarían parte coordinada instituciones católicas y evangélicas ultraconservadoras, ocultando el hecho cierto y documentado de que la relatora mantuvo encuentros con organizaciones de mujeres, académicas, profesionales y expertas en las materias que son del interés de su relatoría", dice el texto.
Fuentes de ONU han confirmado a EL MUNDO que Alsalem es ninguneada por ONU Mujeres, de la que ella no depende en ningún caso, desde que en 2022 se opuso a la Ley Trans escocesa, que pretendía establecer en el país la autodeterminación de género también legislada en España por el Ministerio entonces liderado por Irene Montero. "No tenía ninguna posición en el tema", explicó a este diario la propia Alsalem, "sólo escuché a todo el mundo, me informé y emití mi opinión, que es para lo que fui elegida". A partir de entonces quedó proscrita para ONU Mujeres, en la que el feminismo 'queer' es hegemónico.
Las firmantes, entre las que se encuentran también activistas feministas de larga trayectoria como la propia Amelia Valcárcel, la ex diputada Ángeles Álvarez, la filósofa Rosa Rodríguez Magda, la política y antropóloga mexicana Marcela Lagarde y la jurista costarricense Alda Facio, pide a Guterres que condene la acción de Aído y tome cartas en el asunto recordando su "mandato" de "defender los derechos de las mujeres".