No se pueden ignorar los efectos de una mayor temperatura. La OCDE calcula pérdidas o ganancias de PIB en torno al 3%. Una empresa como Mercadona ha tenido que invertir 11 millones de euros por la dana.
El Fondo Soberano de Noruega, de 2 billones de dólares, acaba de determinar, en unos test de estrés, que perdería casi una cuarta parte del valor de su cartera de acciones en caso de crisis climática. Un evento climático severo reduciría el 24% de la cartera de acciones, con un impacto del 39% debido a una crisis de deuda y del 49% debido a la fragmentación geopolítica, ha concluido Norges Bank.
El tribunal de La Haya de los Países Bajos, también hace poco, ha presionado a su gobierno para que aborde con más interés el cambio climático, y le ha conminado a ayudar a su municipio caribeño de Bonaire en la adaptación.
La OCDE asegura que las estrategias integradas de clima y crecimiento pueden elevar el PIB del G20 hasta en torno a un 2,8% en 2050, y casi un 5% si se incluyen los daños evitados. Además, dice que dichas políticas pueden generar ganancias incluso a corto plazo -alrededor del 1% del PIB- cuando impulsan la inversión verde y reciclan de manera eficiente los ingresos procedentes del carbono.
Pérdidas estimadas
Pero en su informe Economic Consequences of Climate Change advierte de pérdidas estimadas de entre el 1% y el 3,3% del PIB mundial en 2060 y de entre el 2% y el 10% en 2100, "bajo un escenario de altas emisiones y adaptación limitada".
Conscientes de los efectos negativos que los riesgos ESG -medio ambiente, social y gobernanza, por su siglas en inglés- pueden tener para las entidades financieras, las tres autoridades europeas de supervisión -EBA (banca), ESMA (mercados) y Eiopa (seguros)- acaban de elaborar y publicar unas directrices conjuntas destinadas a garantizar que las amenazas ESG se integran de forma congruente en los test de estrés. En ellas piden "ahondar en los peligros de esta naturaleza tanto en los marcos existentes como en escenarios adversos".
Un estudio reciente de BBVA Research afirma que "el cambio climático afecta al PIB potencial a través de los tres factores de la función de producción: capital, trabajo y productividad total de los factores (PTF)". Explica que "los cambios estructurales en la temperatura, las precipitaciones y la subida del nivel del mar, junto con una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos, actúan como un choque negativo de oferta al incrementar la depreciación del capital, reducir la fuerza laboral efectiva y disminuir la productividad".
En el otro sentido, coincide con la OCDE en que la inversión, la asignación del trabajo y los incentivos a la innovación se ven beneficiadas por las políticas climáticas y las medidas de adaptación. Actuar no sólo es necesario sino que ofrece réditos.
Calor extremo
No sólo las grandes catástrofes climáticas son un riesgo. "El calor extremo puede interrumpir las operaciones y reducir la productividad laboral, lo que debilita el rendimiento financiero y aumenta el riesgo crediticio. Estos efectos se pueden sentir en todos los sectores, incluso en regiones que no suelen estar asociadas con altas temperaturas", asegura MSCI, en su Temperature Check: The Long-Term Climate Risks Banks Can't Ignore, y añade que "al combinarse con otros riesgos climáticos o presiones existentes, como la desaceleración de las ventas y el aumento de los costes operativos, puede volverse un riesgo financiero significativo. Para los bancos, esta tensión acumulada puede incrementar el riesgo tanto a nivel de prestatario individual como de cartera".
No es algo que deba preocuparnos sólo a futuro, ya está ocurriendo. El informe Sustainable Signals: Corporates 2025 de Morgan Stanley revela que el 57% de las compañías ya ha sufrido impactos por eventos climáticos físicos en el último año, principalmente olas de calor extremo y tormentas, traduciéndose de forma habitual en costes operativos adicionales, interrupciones en la actividad y pérdidas de ingresos. Cerca del 60% de las compañías prevé que en los próximos cinco años los riesgos físicos del cambio climático afectarán negativamente a su negocio.
El caso español
Incendio en Asturias, verano de 2025.La dana, que afectó al Levante español en octubre de 2024, causó al menos 10.000 millones de euros en pérdidas para las empresas; y alrededor de 100.000 vehículos, más de 2.600 edificios y 534 kilómetros cuadrados se vieron afectados, según la Consejería de Industria. Sólo una empresa, Mercadona,ha invertido once millones de euros en reabrir los supermercados afectados. También el calor extremo nos afecta: "El calentamiento hace cuarenta veces más probable que se den las condiciones meteorológicas que favorecen los fuegos", dice Silvia Iturmendi, Sustainability & Impact consultant en Transcendent. De hecho, España vivió el verano pasado la peor temporada de incendios -los llamados de tercera generación- en treinta años, con cerca de 330.000 hectáreas quemadas.
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