De la fachada de Santa María la Mayor, la iglesia de Soria en la que el poeta Antonio Machado se casó con Leonor Izquierdo en 1909, cuelgan este lunes por la mañana tres esquelas. Casi todos vecinos que pasan por las inmediaciones se acercan a escrutar los papeles pegados sobre el muro de piedra del templo de origen románico y es la actualización del parte necrológico de la ciudad lo que prácticamente monopoliza las conversaciones a primera hora del día, como si no se hubieran celebrado unas elecciones autonómicas la víspera.
Aunque no se hable de ellas camino o de vuelta de la calle del Colmado, la arteria principal de esta capital de 41.000 habitantes, todos están enterados de que su alcalde ha sido uno de los candidatos a la Presidencia de la Junta de Castilla y León. Es más, muchos de los interlocutores de este periódico reconocen sin vacilar que son de los 14.066 residentes en la provincia más periférica de la comunidad que el domingo metieron en la urna la papeleta del PSOE, un 32% del total.
Entre ellas, Carmen y Ana, que, tras haber hecho la casi podría decirse preceptiva consulta del tablón funerario en la iglesia de la boda de Machado, responden a la pregunta de a quién han votado este domingo al unísono: «A Carlos Martínez». Así, sin mención al partido al que pertenece; la persona por delante de las siglas que representa. «Es muy carismático, simpático, llano...», argumenta una de estas vecinas de la quinta del regidor que lo conocen desde que fueron «jurados de cuadrillas» en las fiestas de San Juan en 2007, el primero de sus 19 años al frente del Gobierno municipal. «Ha hecho mucho por Soria. Ha traído muchas subvenciones y ayudas para mejorarla, aunque otras cosas que no las haya hecho tan bien», añade la otra.
En su primera intentona autonómica, el alcalde que no apoyó a Pedro Sánchez en ninguno de los procesos de primarias por el liderazgo del PSOE ha logrado interrumpir el ciclo de batacazos que se inició con Extremadura y siguió con Aragón. Su candidatura obtuvo el domingo 14.269 votos más que en 2022, el 30,7% del total de los emitidos, que se han traducido en dos nuevos escaños en las Cortes; uno de ellos en su provincia de origen, la única aparte de León en la que ha sido la primera fuerza.
Entre las razones que enumeran los vecinos de Soria que han depositado su confianza en él, ninguno de los consultados refiere su apoyo al No a la guerra. Con esta prueba de campo se podría concluir que la estrategia con la que Ferraz ha tratado de movilizar al electorado «progresista» durante la campaña con el presidente del Gobierno a la cabeza y la intensificación de las apariciones de José Luis Rodríguez Zapatero, el ex dirigente que hizo cristalizar ese lema en la retirada de las tropas de Irak nada más llegar a La Moncloa en 2004, ha fracasado.
«Carlos se ha equivocado en cosas, pero porque ha hecho muchas cosas», analiza Margarita, desde la perspectiva prosaica de señora de 70 y tantos años que pasa por la plaza Mayor de su ciudad con una bolsa de la compra de la mano, para explicar su voto del domingo. También apoyará a Sánchez en las generales, aunque ahí ya se le difumina el convencimiento. «Es que me gustan menos los otros. Y, sobre todo, la madrileña», añade en alusión a la presidenta, Isabel Díaz Ayuso (PP).
Después de Soria ciudad, donde se ha anotado el 37,2% de los sufragios, la segunda capital de Castilla y León en la que el PSOE ha obtenido los resultados más elevados ha sido Palencia, con el 36,9%. Se da la circunstancia de que la alcaldesa y secretaria general del partido en la provincia, Miriam Andrés, tampoco es afín al líder nacional y así lo dejó patente en el tenso Comité Federal de julio del año pasado tras la crisis por la implicación del hasta entonces secretario de Organización, Santos Cerdán, en una presunta red de cobro de mordidas por la adjudicación de obras públicas.
En esa reunión a puerta cerrada, la regidora pidió a Sánchez que no sea el candidato en las elecciones con el argumento de que era necesaria una asunción de «responsabilidades políticas al más alto nivel» para recuperar la «confianza» de la ciudadanía. Además, salió en defensa de Emiliano García-Page, el presidente de Castilla-La Mancha, ante los duros reproches que le hicieron los ministros por pedir una moción de confianza o un adelanto de las generales. Precisamente el barón más crítico con la cúpula federal estuvo haciendo campaña con ella la semana pasada en su ciudad.
Sólo en León, la tercera de las alcaldías de capitales de la comunidad que conservan los socialistas tras la debacle generalizada de 2023, la marca ha retrocedido ligeramente, hasta el 23%. Aquí se da la circunstancia de que el alcalde, José Antonio Diez, otro no sanchista declarado, se ha mantenido al margen de la movilización del electorado. En esta caso, su enfrentamiento con la dirección provincial del partido, que sí está alineada con Ferraz, lo llevó a declinar participar en el acto que protagonizó Zapatero con el candidato autonómico en su municipio tras haberlo excluido de la lista de oradores en el mitin pese a ser la máxima autoridad.
Martínez, quien además de liderar ahora la oposición al PP en las Cortes autonómicas tendrá que lidiar con las tensiones internas de su propia federación, logró sumar uno de los escaños del domingo a costa de Soria ¡Ya!, el partido ciudadano que en 2022 fue la gran revelación de los comicios al lograr tres escaños. Evelino, comercial jubilado, ha vuelto a votarlos esta vez aun a sabiendo que bajarían -se han quedado sólo con uno de sus tres representantes- y que cree que «en las próximas desaparecerán, como Ciudadanos». Pero es que para él el actual alcalde es «el peor» que han tenido: «Está haciendo una ciudad sólo para peatones y turistas».
Tampoco le convence su gestión a Toño, que conoce al ahora candidato autonómico «desde que era así» -dice señalando una altura de medio metro-, aunque pese a ello sumó uno de los 14.066 votos que obtuvo el PSOE el domingo la provincia -6.896 en la capital-, 5.873 más que en 2022, «con la nariz tapada». «Más vale malo conocido que bueno por conocer», afirma abiertamente sentado en un poyete frente al Ayuntamiento tras haberse puesto al día, cómo no, de los decesos en la ciudad. Las esquelas, por ahora, han ganado en interés a las elecciones.