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Los ejecutivos independientes que hacen sombra a las 'Big Four'

Los ejecutivos independientes que hacen sombra a las 'Big Four'
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El conocimiento y la experiencia de los 'interim manager', sénior de alto nivel que trabajan en proyectos de impacto empresarial por tiempo determinado, ya compiten con los servicios de las grandes consultoras. Leer
reclutamientoLos ejecutivos independientes que hacen sombra a las 'Big Four' 6 FEB. 2026 - 19:05

El conocimiento y la experiencia de los 'interim manager', sénior de alto nivel que trabajan en proyectos de impacto empresarial por tiempo determinado, ya compiten con los servicios de las grandes consultoras.

La sobrecualificación y la experiencia es una ventaja competitiva que gana la partida a los servicios de consultoría. Algunas empresas están dejando de recurrir a las Big Four para ciertos servicios, contratando en su lugar a séniors independientes. Son los interim managers (IM), profesionales avalados por sus conocimientos y experiencia que se convierten en los más idóneos para liderar un proyecto concreto de máximo impacto empresarial. Estos ejecutivos suelen ocupar una posición que está un escalón por debajo de su experiencia máxima, lo que elimina la curva de aprendizaje de cualquier otro candidato y, por tanto, reduce el riesgo de error.

La fuerza del conocimiento

¿Son los IM una amenaza para el futuro de las grandes consultoras? El talento sénior crece, se mueve, y también está en el punto de mira de las organizaciones. Juan de Peñaranda, senior executive director de Michael Page, aprecia que la contratación de estos ejecutivos independientes es una tendencia al alza. Es algo que detecta en el interés de las compañías en conocer sus servicios y saber, con transparencia, cuáles son las ventajas objetivas de contratar a un IM frente a una consultora. Destaca que la contención en los costes es un factor excluyente: "Esto es irrefutable. Y no menos importante, contar con un profesional sénior que va a hacer el trabajo requerido con la autonomía que se le exige. En función del proyecto, tanto el carácter versátil como altamente especializado, otorga al IM unas competencias que en la mayoría de las ocasiones, no tienen los consultores asignados por las empresas. En condiciones extremas, los toreros de salón -como los bautizó un cliente mío hace tiempo-, no pueden competir con profesionales que llevan años trabajando en el barro".

No es una opinión aislada. Jane Bamford, managing director en Robert Walters (RW) España, Italia y Portugal, señala que una de las ventajas de apoyarse en un IM y no en una consultora es que "un único profesional es quien se encarga a tiempo completo del proyecto. El interim no sólo define el proyecto, sino que está presente en todo el proceso hasta su implementación final. Esto asegura una mayor implicación directa por parte del profesional contratado".

Carlos Recarte, socio director de Recarte&Fontenla executive search, no habla tanto de sustitución como de uso diferente, cuando se trata de IM: "Las consultoras siguen teniendo un papel muy claro cuando el reto es análisis, diagnóstico, metodología o despliegue de equipos amplios. En cambio, el interim gana terreno cuando el problema es de liderazgo operativo, toma de decisiones complejas o ejecución con autoridad interna". No obstante, al igual que sus homólogos, reconoce que "en algunos casos, especialmente cuando hay presión de costes o necesidad de rapidez, las empresas prefieren contratar a un directivo muy sénior que se responsabilice del resultado, en lugar de a un equipo externo". Recarte insiste en que "no es una lógica de 'uno contra otro', sino de para qué sirve cada figura". Por otra parte, este cazatalentos advierte que aunque el perfil de IM existe, rara vez les llega como cargo estructurado de búsqueda: "En España, el interim directivo se activa más por relaciones personales y confianza directa que por procesos formales de selección, y eso marca mucho la diferencia respecto a otros países".

Acuerdo de conveniencia

Que los IM tengan una fecha de salida y que no aspiren a promocionar ni a perpetuarse en la empresa -trabajan por proyecto con fecha de caducidad ligada al cumplimiento del objetivo previamente fijado-, elimina la guerra interna de poder en el entorno laboral.

En este matrimonio de conveniencia, los interim pueden permitirse el lujo de decir verdades incómodas y tomar aquellas decisiones difíciles que un directivo interno no se plantearía por miedo a represalias o ruptura de compromisos personales. Recarte subraya que "no es un perfil en fase de crecimiento profesional, sino alguien que ya ha pasado por varias compañías, ha gestionado equipos grandes, tomado decisiones difíciles y puede entrar en una organización con credibilidad desde el primer día".

Según una investigación de RW, en Europa entre los beneficios de contar con un interim un 46% de las compañías destaca la rapidez y el impacto inmediato; y el 56% aprecia un impacto real en el primer mes del proyecto, cuya duración media es de seis a doce meses.

Quiénes son

El retrato robot de un IM en España es el de un ejecutivo con más de 30 años de experiencia. Recarte habla de directivos a partir de los 50 ó 55 años, "con una carrera ejecutiva larga detrás y experiencia real en primera línea: dirección general, finanzas, operaciones o liderazgo de transformaciones". De Peñaranda matiza que se distinguen por su alta especialización y su capacidad para trabajar de manera autónoma, sin equipo. Bamford subraya que las empresas valoran su capacidad de adaptarse a nuevos entornos y liderar equipos en momentos críticos, "también su disponibilidad inmediata y la posibilidad de ver resultados en poco tiempo".

Conviene aclarar que la figura de IM difiere de los freelance. Ambos son profesionales expertos y con experiencia, operan en proyectos concretos y, en España, suelen compartir el mismo vínculo jurídico con la empresa -contrato mercantil-, pero los freelance no tienen la vinculación jerárquica, exclusividad y dedicación de los IM. En RW explican que los interim en general son un tipo de figura a nivel C Level -Advisors- con seniority, gestionan equipos más grandes y tienen una visión estratégica de impacto en otro tipo de resultados. Por ejemplo, una empresa contrata un CIO Interim porque salió el CIO actual y necesita un reemplazo estratégico por seis o doce meses hasta contratar uno nuevo. En cambio, se recurre a un freelance experto en SAP Contractor para una migración a la nube por seis o doce meses. "Puede ser el mismo tiempo pero con diferentes funciones y objetivos".

Los proyectos

El estudio europeo de RW revela que el 69% de las organizaciones valora contratar un IM en 2026, y que las empresas recurren a estos profesionales para la gestión de crisis o reestructuración organizacional, la gestión externa de proyectos, y la automatización y digitalización.

Recarte asegura que en España los proyectos más habituales siguen siendo bastante tradicionales como cobertura de vacantes críticas de dirección, reestructuraciones operativas u organizativas, gestión financiera intensiva, o procesos de profesionalización en empresas familiares e integraciones tras adquisiciones o crecimientos rápidos. En los últimos cinco años aprecia que también se solicitan IM para procesos de transformación, cambios organizativos o proyectos con riesgo elevado de ejecución. "Aun así, en la mayoría de las empresas españolas sigue siendo un recurso puntual, no una herramienta estructural de gestión del talento", matiza.

Los proyectos para los que se demandan IM están evolucionando. De Peñaranda observa un aumento de aquellos cuyo objetivo es la sustitución por un periodo determinado de profesionales sénior, directores y directivos, con derecho a la reserva de su puesto de trabajo. Habla de bajas maternales y paternales, bajas por enfermedad, y lo que se denomina secondment, es decir, la reasignación de un profesional a otro puesto y funciones dentro de su compañía, generalmente por un objetivo estratégico: "Esto favorece el acceso al mercado laboral a profesionales que por su edad lo tienen más difícil para optar a posiciones estables. Somos conscientes, más que nunca, de que el edadismo ha venido para quedarse".

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Fuente original: Leer en Expansión
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