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Miguel Alaminos: «Con la piel artificial hemos tenido un 80% de supervivencia en los primeros 15 grandes quemados»

Miguel Alaminos: «Con la piel artificial hemos tenido un 80% de supervivencia en los primeros 15 grandes quemados»
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El investigador de la Universidad de Granada, pionero en el desarrollo de tejidos artificiales, avanza hacia una nueva medicina capaz de reparar el cuerpo con tejidos fabricados en el laboratorio
Miguel Alaminos: «Con la piel artificial hemos tenido un 80% de supervivencia en los primeros 15 grandes quemados»

El investigador de la Universidad de Granada, pionero en el desarrollo de tejidos artificiales, avanza hacia una nueva medicina capaz de reparar el cuerpo con tejidos fabricados en el laboratorio

Regala esta noticia Añádenos en Google El catedrático de Histología de la Universidad de Granada Miguel Alaminos. (MIGUE FERNÁNDEZ)

José Antonio Sau

27/09/2026 a las 21:27h.

Miguel Alaminos es doctor en Medicina y en Ciencias Biológicas, catedrático de Histología y responsable del Grupo de Ingeniería Tisular del Departamento de Histología de ... la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada. Sus investigaciones han permitido desarrollar piel y córneas artificiales, así como un paladar para niños con fisura palatina, abriendo nuevas posibilidades en el campo de la medicina regenerativa y personalizada. Además, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha aprobado UGRSKIN, la piel artificial desarrollada por su grupo, como medicamento de terapias avanzadas. En esta entrevista con SUR, Alaminos repasa el trabajo de su equipo y reflexiona sobre el futuro de una especialidad que busca fabricar tejidos para reparar el cuerpo humano.

—Sí. Nosotros llevamos trabajando en el Departamento de Histología de Granada casi 30 años. Es un proceso muy complejo y largo. Hemos logrado pasar a pacientes ya tres tejidos artificiales, que son la piel, la córnea y la mucosa palatina, para niños con fisuras palatinas. Y en el caso de la piel, efectivamente, en 2024 conseguimos que la Agencia de Medicamentos lo autorizara como un medicamento en España, es decir, se puede utilizar en un paciente en un hospital español y tiene hasta su prospecto. El único condicionante es que, a día de hoy, solo se puede utilizar para una aplicación concreta, que son pacientes grandes quemados y solamente en un hospital, que es la Unidad de Quemados de Andalucía, que está en el Hospital Virgen del Rocío. Es el primer medicamento consistente en un tejido artificial. Ha sido un proceso muy complicado.

—Dice que ha sido complicado...

—Hemos estado muchos años en el laboratorio diseñando, inventando, fabricando un tejido artificial consistente en una mezcla de células y productos que no son células, y después hemos tenido que evaluarlo en animales de experimentación, a nivel histológico, a nivel genético, a muchos niveles. Y con todo ello, que ha sido un proceso que ha durado muchos años, hemos tenido que ir a la Agencia de Medicamentos, al Ministerio de Sanidad de Madrid, y proponerles que ese producto lo queríamos utilizar para tratar personas.

—Les piden numerosos requisitos...

La Agencia de Medicamentos, para autorizar un fármaco, requiere muchísimos requisitos, y este caso más todavía, porque era el primer tejido artificial que se implantaba en España como medicamento. Nos ha pedido hacer muchas más cosas: ensayos para demostrar que las células no eran malignas. Después de muchísimos años, logramos implantarlo en pacientes, en el Virgen de Rocío, en los grandes quemados, la piel artificial. Y cuando llevábamos alrededor de 15 personas, como vimos que los resultados eran muy buenos, hicimos otra solicitud al Ministerio para registrarlo como medicamento, y después de mucho tiempo, mucho estudio, mucho análisis, logramos hacerlo. Ha sido posible todo eso por la colaboración de muchísimas personas. Y hemos tenido la suerte de que han colaborado la Universidad de Granada, el Hospital Virgen de la Nieves de Granada, el Hospital Virgen de Rocío de Sevilla, el Instituto de Investigación IBS-Granada, y una entidad de la Consejería de Sanidad que se llama Red Andaluza de Diseño y Traslación de Tejidos Artificiales (RAdytTA).

«El cambio ha llegado para quedarse, porque los tejidos artificiales son la medicina del futuro»

—Hablábamos de la córnea artificial. ¿Puede ser una alternativa para pacientes con problemas corneales graves en los que el trasplante ya no es una opción?

—Bueno, eso es mucho decir. Lo que hemos hecho es una córnea artificial, Es cierto que estamos contribuyendo a dar una solución a personas que tienen un problema corneal. La córnea, como sabemos, es la parte transparente anterior del ojo, y hay personas para las que no se puede hacer un trasplante, por ejemplo, personas en las que ya ha fallado tres o cuatro veces el trasplante o con otros problemas asociados. En esos casos, sí hemos logrado una alternativa que podría, quizá en el futuro, devolver la visión a este tipo de personas. Pero lo que no podemos solucionar son los problemas de retina, el glaucoma, los problemas de nervios de otras partes del ojo. La visión es un proceso muy complejo que requiere que todas las partes del ojo funcionen. Nosotros estamos trabajando solo a nivel corneal. Devolverle la vista a todos los pacientes con ceguera no, pero sí podemos contribuir a que los pacientes que tienen un problema grave en la córnea o una úlcera grave que no se les está cerrando, puedan tratarse con la córnea artificial y hasta ahora están dando buenos resultados.

—O sea, la gente tiene buena visión...

—Tiene buena visión. En córnea hemos hecho ya dos ensayos clínicos. También los tiene que autorizar la Agencia de Medicamentos. Todo esto es muy complicado. Tenemos 18 pacientes ya implantados o tratados, metidos en el ensayo clínico y la verdad que han ido todos bastante bien. En todos hemos logrado mejorar la situación de la córnea, mejorar la transparencia de la superficie del ojo, mejorar los síntomas que tenían los pacientes. Muchos de ellos tienen un dolor crónico, tienen vasos sanguíneos en mitad de la córnea, que eso no es normal. En todos los casos hemos logrado mejorar mucho esa situación. Pero tenemos que esperar a que terminen los ensayos clínicos dentro de dos, tres, cuatro años para poder saber si de verdad esto funciona o no y, en su caso, registrarlo como un medicamento como hemos hecho con la piel.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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