La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, afronta hoy viernes los primeros nombramientos discrecionales de calado como máxima representante del Ministerio Fiscal. Peramato tendrá que realizar sus propuestas de nombramientos al Gobierno una vez oído al Consejo Fiscal.
En concreto, se designará a tres fiscales de Sala -a la plaza de Discapacidad y Mayores sólo aspira su actual titular, la ex fiscal general del Estado María José Segarra- y a fiscales del Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, la Fiscalía Antidroga y la Fiscalía Anticorrupción, entre otros departamentos.
Teresa Peramato asumió el cargo de fiscal general con la promesa de que «sanar las heridas» abiertas en la institución con la condena al ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz. Sin embargo, esta fiscal, experta en violencia de género, estrenó mandato favoreciendo a su predecesor en el cargo con absoluto secretismo. Lo hizo al decidir que la condena penal por un delito doloso de García Ortiz no tenía ninguna consecuencia para su condición de fiscal, tal y como informó EL MUNDO.
La actual fiscal general fue presidenta de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), asociación que tanto Álvaro García Ortiz como la ex fiscal general Dolores Delgado favorecieron de manera indisimulada y continua con designaciones de fiscales de Sala.
En este contexto, el Consejo Fiscal celebrado este viernes brinda a Peramato la oportunidad de distanciarse de las actuaciones de sus antecesores, que tantas críticas han recibido en el seno de la carrera fiscal por sus respectivas políticas de nombramientos.
A la plaza de fiscal de Sala Jefe de Penal aspiran cuatro fiscales de la máxima categoría: la ex fiscal general Consuelo Madrigal, el fiscal Jaime Moreno -ambos fueron durante años miembros del equipo de fiscales del procés-, el fiscal José Javier Huete y la ex jefa de la Secretaria Técnica con García Ortiz, Ana García León.
Aunque esta última carece de una experiencia parangonable en el ámbito penal a la de los otros tres aspirantes, parte como favorita para hacerse con la plaza. ¿La razón? Fuentes fiscales explican que Peramato decidió relevarla al frente de la Secretaria Técnica y que lo previsible es que ahora «la recompense» por la labor realizada en ese departamento en una época especialmente compleja, con la imputación y condena del ex fiscal general.
SALIDA A VILLAFAÑE
Junto a García León, fuentes fiscales indican que es previsible que la fiscal general dé también una «salida» al actual teniente fiscal de la Secretaria Técnica, Diego Villafañe, la persona que tras García Ortiz más poder acumuló en la Fiscalía General. Villafañe fue imputado y luego exonerado en la causa abierta en el Tribunal Supremo por revelación de secretos de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador; sin embargo, esta circunstancia no ha sido impedimento para que en la Fiscalía sea considerado como una persona clave en la actuación del Ministerio Público en el caso del novio de Ayuso.
También aspira a ser fiscal del Tribunal Supremo otra de las fiscales clave en la condena al ex fiscal general: la actual fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra. En este caso, Lastra, testigo de cargo en el juicio, relató cómo García Ortiz la presionó para airear los datos reservados del empresario Alberto González Amador.