Un dominio técnico de la inteligencia artificial y la 'humanidad aumentada' garantizan la permanencia en el puesto y también la mejora de la empleabilidad para acceder a un nuevo empleo.
Que las empresas están hambrientas de profesionales que sean capaces de dar respuestas claras y precisas en un entorno VICA -Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo- no es nada nuevo. Ahora no sólo buscan manos, demandan arquitectos de la transformación tecnológica y guardianes de la resiliencia humana. La competencia por estos perfiles especializados y experimentados aumenta, mientras que la escasez de este talento se agudiza en áreas estratégicas. La incorporación de la inteligencia artificial (IA) como un actor ineludible complica esta situación. El último Estudio de Competencias Globales de Randstad revela que España es uno de los mercados en los que las organizaciones tienen mayores dificultades para cubrir los puestos vinculados a la inteligencia artificial.
Las habilidades
Más allá de la tecnología, este informe alerta sobre el déficit de habilidades blandas: la oferta de candidatos que declaran poseer habilidades de comunicación en sus perfiles ha caído un 33% a nivel global, y la empatía también muestra un descenso. Uno de los hallazgos más reveladores del informe es que las empresas ya empiezan a priorizar la competencias inherentes al ser humano. A medida que las tareas analíticas y repetitivas caen en manos de la inteligencia artificial, las organizaciones aprecian competencias que la tecnología no puede replicar con éxito.
El liderazgo y la motivación es la habilidad estrella. Ha pasado del séptimo al primer puesto en demanda en sólo doce meses. Hoy su valor es el doble que el de la siguiente capacidad más buscada: la resolución de problemas. En un entorno de cambio constante, las organizaciones necesitan líderes que guíen a los equipos a través de la incertidumbre tecnológica.
En segundo lugar destaca la resiliencia que, además, es la habilidad más escasa en el mercado con una tasa de vacantes del 12%. Es significativamente más difícil encontrar a una persona resiliente que a un experto en computación en la nube o en inteligencia artificial. La capacidad de recuperarse ante el fallo y adaptarse al cambio es hoy el activo más cotizado.
Pensamiento crítico y creatividad se mantienen en el top 3 de las competencias más solicitadas. Las empresas reconocen que la IA carece de juicio ético e intuición; por tanto, necesitan profesionales que auditen, cuestionen y aporten sentido humano a los resultados generados por los algoritmos.
La IA no lo es todo
La buena noticia es que España cuenta con una buena base de especialistas: el 10,2% de los profesionales ya posee habilidades de IA, pero es insuficiente. Esta encuesta, realizada en 24 mercados a partir del análisis de millones de ofertas, apunta que la tasa de vacantes para roles de IA en nuestro país es del 5,5%, una de las más alta de la muestra. Se sitúa al mismo nivel de Singapur, y está sólo por detrás de Noruega y Rumanía. Esta cifra contrasta con la facilidad de contratación en otros mercados maduros como Reino Unido (2,2%) o Estados Unidos (1,5%).
En el último año el crecimiento global de las ofertas de empleo en IA ha sido del 39,6%. Según el informe de Randstad, lo decisivo no es simplemente conocer la inteligencia artificial, sino su integración en funciones tradicionales: el talento que más se mueve y también el más valorado es el que es capaz de aplicar la IA en áreas como la ciencia de datos, el márketing y la gestión de proyectos.
Desde una perspectiva global , el 19% de los profesionales de inteligencia artificial cambió de trabajo el año pasado -el 20,78% en España-, impulsado por sueldos que crecen a un ritmo desproporcionado en mercados como EMEA (9,8% de aumento). Para acceder a un empleo este año, la fluidez digital ya no es un "extra", sino el punto de partida sobre el que se construyen las demás competencias. A todos esto se suma la elevada movilidad de estos profesionales.
El valor de los séniors
Cada vez es más difícil localizar a profesionales con experiencia. En concreto, contratar a perfiles con más de diez años de experiencia es especialmente complicado en sectores como la ciencia de datos y el mantenimiento de infraestructura de inteligencia artificial. La tasa de vacantes es del 16,9% y del 15,7%, respectivamente.
Las empresas han reducido drásticamente la contratación de los junior -un tercio menos en Estados Unidos- y ya supone una seria amenaza que a medio plazo puede romper la cadena de relevo profesional. Para quien busca empleo hoy, demostrar una trayectoria sólida o una especialización técnica profunda es la llave de entrada a los mercados más complejos como Alemania, Francia o Portugal, donde las vacantes tardan meses en cubrirse.
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