No es casualidad que las empresas que más ruido están haciendo con la IA física sean fabricantes de chips, entre ellos Nvidia y ARM. La primera anunció una nueva línea de modelos de IA de código abierto orientada a sistemas autónomos; la segunda presentó una división de IA física en el CES. Ambas pueden obtener grandes beneficios de esta tendencia.
Un ejemplo de ello es el desfile de anuncios relacionados con la autonomía en el CES, todos los cuales requerirán potentes recursos informáticos a bordo.
Ford afirma que en 2028 venderá un sistema que permitirá a los conductores manejar sus vehículos sin mirar la carretera. El Afeela, una colaboración entre Sony y Honda impulsada por baterías, se conducirá sola en la mayoría de las situaciones en algún momento, aunque aún no se ha fijado la fecha. Nvidia suministrará los chips para el nuevo "sistema de conducción inteligente" del fabricante de automóviles chino Geely, que con el tiempo evolucionará hacia lo que la empresa denomina "conducción autónoma de alto nivel". Nvidia también participa en el nuevo sistema de conducción autónoma de Mercedes-Benz, que se estrenará en Estados Unidos este año. La empresa asegura que, con el tiempo, el sistema será capaz de conducir entre casa y el trabajo sin ayuda. "Esto ya es un negocio gigantesco para nosotros", dijo el CEO de Nvidia, Jensen Huang, sobre los vehículos autoconducidos durante su presentación en el CES 2026.
"El cerebro central del vehículo será ahora cientos de veces más grande, y eso es lo que los fabricantes de chips están vendiendo. Ven un gran futuro en estos autos", afirma Mark Wakefield, responsable del mercado mundial del automóvil en la consultora AlixPartners.
No es de extrañar que sus responsables de marketing hayan encontrado una nueva forma sexi de describirlo.
Artículo originalmente publicado enWIRED.Adaptado por Alondra Flores.