Martes, 03 de febrero de 2026 Mar 03/02/2026
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Política

Óscar Puente, teoría del relevo

Óscar Puente, teoría del relevo
Artículo Completo 911 palabras
El ministro de Transportes descarga una pedriza de datos técnicos en el Senado para dar explicación a lo aún inexplicable sobre el accidente terrible de Adamuz, con todas las señales apuntando a la mala conservación de las infraestructuras y la mayoría de partidos pidiendo su dimisión Leer

Las cosas como son, aunque molesten: Óscar Puente, ministro de Transportes, en nombre de sí mismo, defendió su gestión con datos profusos (no definitivos) y demostró que tiene el hueso pelado y levantisco. Pero hay 46 muertos entre Adamuz y Gelida por una desidia de mantenimiento y el terrible cortejo fúnebre lo llevará a cuestas para los restos, según el latido de su conciencia.

Estamos en el Senado. A Puente le llaman por ahí asesino. Exageran. Pero es importante que un ministro comparezca mil veces cuando el cataclismo lo asedia. Y es importante escucharlo hasta la última gota, pues lo principal de una gestión cuando el desastre la adorna son los ángulos oscuros. La investigación sigue en marcha y por eso el ministro lanza de entrada una bengala de anilla: "No tengo todo el conocimiento de lo que sucedió, se va rellenando; dije lo que sabía". Rellenar es un verbo difícil. Y más cuando nadie sabe de qué. Rellenar no es una buena elección. Pero vale.

En las bancadas de sus señorías todo eran rescoldos de cenizas calientes. PP, UPN, Vox y Junts le piden que dimita. Dice María Mar Caballero: "Atender a los medios no le exime de asumir su responsabilidad política, que no es lo mismo que culpabilidad. Responsable lo es, culpable no lo es. Tampoco tenemos duda de que no tiene mala fe. La razón del accidente no está en un fallo humano, sino en la infraestructura. Y eso es su responsabilidad. Su Gobierno lo sabe y por eso están tan nerviosos". He asistido a plenos más feroces. Mis preferidos aquí son los de Vox. Y más concretamente Ángel Pelayo Gordillo, que se despacha a gusto con la seguridad que concede la buena marcha del negocio. "Viene a contarnos una serie de datos incomprensibles para el común de los mortales, pero no nos dice quién es el responsable político". Es lo que tienen los procesos en marcha, que la verdad casi siempre asoma al final.

Una vez abierta la veda, Puente está recogiendo su larga cosecha de tempestades. La prolija condición de tuitero, exagerada, compulsiva, fueracacho, con plenitud encarnada de yugular, le sirve hoy de poco. En sede parlamentaria lo que no es acusación es chascarrillo y casi todos lo quieren trasquilar. Nadie sabe aún por qué sucedió el descarrilamiento en Adamuz y cuando lo cuenten va a ser tremendo porque en verdad sólo hay razones de desidia: mala conservación o materiales herrumbrosos. Una herencia no comestible. Tampoco han faltado Koldo, Jéssica, los imputados de Adif y toda la tuna de corruptos vinculados al Ministerio de Transportes. La oposición sólo tiene que esperar incordiando para que la lupa de aumento haga su trabajo. Uxue Barkos sabe que en los informes vendrá todo explicado, pero cuándo y qué (como en el poema de Wislawa Szymborska): "Este baile macabro de causas posibles sólo puede terminar con las conclusiones definitivas que deben estar claras y cuanto antes". A esta hora ni un español mete confiado la mano en la Bocca della Verità por Óscar Puente. La teoría del relevo sobrevuela los whatsapps del PSOE.

El momento más peligroso de la comparecencia es este, casi a las 14.00 horas, contra el PP (también tiene lo suyo): "Qué hace que cuando un accidente ferroviario se produce, bien sea en el Metro de Valencia o en la curva de Angrois, con ustedes al frente del Gobierno, la culpa siempre es del maquinista y en el caso de que sea con un Gobierno socialista la culpa es del ministro". Nadie dio entonces explicaciones. Nadie. Pero aquí la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) apunta como la causa principal del accidente la soldadura que se rompió en Adamuz. Y por un principio elemental de lógica matemática al fondo está su ministerio. Entonces Puente, con un brinco de gato escaldado, ondea el fantasma del infame Mazón y con la espontaneidad inoportuna de los políticos, en la bancada del PSOE dan cuerda a la llave de un aplauso que sonroja al público y Puente sale rápido al quite de sí mismo: "Por favor, no aplaudan. Le ruego a mi grupo parlamentario que no lo haga. No me parece procedente. El debate no debe dar para este tipo de interrupciones... Cómo van a creer los ciudadanos en la política si...". Boooommmm contra los de casa.

La mañana se prolonga hasta la tarde resuelta en lluvia. Extraña. Disparatada a ratos. A veces jeroglífica, como un máster de ingeniería. Puente en verdad está pidiendo tiempo mientras echa amorosamente la escoria (residuo sólido de fundición) a los técnicos. Más amigos para su Twitter. No queda claro si hace el pino o la flor de loto. Se ha defendido a media altura con datos no definitivos con un sonsonete exaltado de informes y números sin claridad posible. En el Senado se ha vivido una escena de Rembrandt: la recreación del cuadro Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp. Es lo que se esperaba. Aunque no está claro si políticamente Puente es ya el cadáver. Queda trayecto. Todo tiene aroma a esta hora de un difícil salir del paso. Y en primer plano, la tragedia.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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