- ANDRÉS STUMPF Bruselas
El Gobierno ha hecho oficial su respaldo al ex gobernador, que cuenta con sólidos argumentos técnicos y de trayectoria para lograr llevar a España a la cúpula del banco central.
El Banco Central Europeo (BCE) tiene 28 años de historia. En ese tiempo, la autoridad monetaria ha estado dirigida por cuatro presidentes: un neerlandés, dos franceses y un italiano. Ahora, por primera vez, un candidato español llama con fuerza a la puerta de Fráncfort dispuesto a ocupar el despacho de la planta 40 de la Torre Sur del número 20 de Sonnemannstrasse.
Pablo Hernández de Cos, director gerente del Banco Internacional de Pagos, está en la carrera por reemplazar a Christine Lagarde en la presidencia del BCE, que vence en octubre de 2027. No es el único candidato, pero, a diferencia de en otras ocasiones en las que se lanzan nombres por cubrir el expediente, el ex gobernador del Banco de España sí tiene posibilidades reales de hacerse con la silla más codiciada y de llevar a España a lo más alto de la autoridad monetaria.
El miércoles, Pedro Sánchez oficializó desde Estados Unidos su apoyo a la candidatura del español confirmando así la información adelantada por EXPANSIÓN el pasado 21 de julio de que era el elegido para esta carrera. Con el respaldo del Gobierno, que durante meses se puso en duda desde diferentes esferas, De Cos logra un refuerzo indispensable para un proceso que requiere de enormes esfuerzos políticos y diplomáticos.
A falta de saber si algún candidato de última hora se suma a la contienda, algo que ha ocurrido en ocasiones anteriores, De Cos enfrentará al neerlandés Klaas Knot y al alemán Joachim Nagel por la presidencia del BCE.
Los avales
El reconocimiento internacional es uno de los grandes avales que convierten a De Cos en serio contendiente para liderar la autoridad monetaria. En un relevante sondeo realizado por el Foro de Mercados Financieros Oficiales y de Instituciones Monetarias (OMFIF), el ex gobernador del Banco de España obtuvo la mejor puntuación de los expertos en política monetaria.
De Cos es, además, muy reconocido en Fráncfort. El español es banquero central de profesión y su trayectoria profesional ha estado extremadamente ligada a la autoridad monetaria europea. Al margen de ser miembro del Consejo de Gobierno con voto durante su etapa como gobernador del Banco de España, en el pasado formó parte del Grupo de Trabajo sobre Finanzas Públicas en el BCE y ejerció como asesor del Comité Ejecutivo. Durante el mandato de Luis María Linde como gobernador del Banco de España, De Cos fue su alterno ante el BCE.
Por último, a España le avala también la fortaleza de la economía española, que a nivel macro sigue arrojando un sólido crecimiento pese a sus diferentes vulnerabilidades. España es la cuarta economía de Europa y nunca ha optado a la presidencia del BCE, aunque sí tuvo la vicepresidencia con Luis de Guindos.
Alemania tampoco ha estado nunca al frente del BCE, pero en su contra juega el hecho de que la sede esté en Fráncfort y que ya ostenta la presidencia de la Comisión Europea con Ursula von der Leyen.
En contra de De Cos puede jugar la delicada situación política que vive España, con un Consejo Europeo dominado por fuerzas políticas conservadoras y un Pedro Sánchez debilitado y con posiciones que han levantado ampollas entre sus homólogos en Bruselas. Su negativa a gastar más en Defensa sus políticas migratorias o sus órdagos para que la UE acepte el catalán, el euskera y el gallego como lenguas oficiales pueden restarle capital político en la negociación.
Así se elige
El presidente del BCE se elige para un mandato no renovable de ocho años. El elegido se vota en el seno del Consejo de la Unión Europea (ministros de los Estados miembros) en formato de Eurogrupo. Después, ese aspirante comparece ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo y debe recibir un dictamen de no oposición del BCE.
Finalmente, el Consejo Europeo (presidentes y jefes de Estado de la UE), en su formato para la zona euro, decide el ganador. Esto es así para cualquier miembro del Comité Ejecutivo, aunque para la presidencia, en ocasiones, ha sido el Consejo Europeo el que ha propuesto al candidato único, después de un acuerdo de los líderes. Así ocurrió, por ejemplo, en el caso de Christine Lagarde.
En esta ocasión, la presidencia se negociara en bloque junto con el puesto de responsable de Operaciones de Mercado, que ocupa la Isabel Schnabel hasta el 3 de enero (ver información adjunta) y el de economista jefe, que ostenta el irlandés Philip Lane hasta mediados del año que viene. Se espera que Francia, España y Alemania se repartan esos puestos para no quedarse fuera del Comité Ejecutivo.
Si alguno de ellos fuera a parar al candidato neerlandés, obligaría a liberar otro sillón, el de Frank Elderson, vicepresidente del Consejo de Supervisión bancaria, lo que seguiría dejando hueco para las otras tres economías.
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