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Política

El PSOE afronta en Castilla y León su primera campaña electoral tras las de Extremadura y Aragón sin miedo a pegarse un batacazo

El PSOE afronta en Castilla y León su primera campaña electoral tras las de Extremadura y Aragón sin miedo a pegarse un batacazo
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Sánchez se volcará para arropar a su candidato, Carlos Martínez, que en las primarias del partido en 2017 apoyó a Susana Díaz Leer

Por primera vez desde el inicio del ciclo electoral que empezó en Extremadura y siguió con Aragón, el PSOE afronta la campaña para los comicios en Castilla y León del 15 de marzo sin miedo a pegarse un nuevo batacazo. Es más, los propios trackings internos que manejan en el partido pronostican una victoria de Carlos Martínez, alcalde de Soria desde hace casi dos décadas, en una comunidad en la que el PP ha conservado su poder hegemónico durante los últimos 39 años, pero sin ninguna opción aritmética de poder propiciar un vuelco político.

Al candidato le avala su propia gestión municipal, refrendada por cuatro mayorías absolutas consecutivas, y puede amortiguar el desgaste de la marca en clave nacional por su independencia del Gobierno de Pedro Sánchez, a quien ni siquiera apoyó en las primarias de 2017 en las que se enfrentó a Susana Díaz. No obstante, la operación para apartar a Luis Tudanca y ungirlo a él como sustituto del hasta entonces líder autonómico fue dirigida desde la propia cúpula de Ferraz cuando Santos Cerdán estaba todavía al frente de la Secretaría de Organización, lo que lo vincula de forma estrecha al aparato federal.

De hecho, el jefe del Ejecutivo central se va a volcar de forma especial en esta campaña, en la que ya participó en un acto previo el domingo en Ponferrada (León), provincia que ha visitado seis veces en los últimos meses para tratar de rentabilizar el «desgaste» de Alfonso Fernández Mañueco por la gestión de los incendios del verano pasado, y en el mitin de apertura que se celebró este jueves en Burgos. Además, está previsto que acuda el 7 de marzo a Soria y al cierre, en Valladolid, a lo que se sumará un desembarco de ministros que Pilar Alegría evitó en Aragón para intentar desvincular su imagen de La Moncloa, de la que había sido portavoz hasta un mes y medio antes de enfrentarse al veredicto de las urnas.

Además, José Luis Rodríguez Zapatero volverá a tener un papel protagonista en estas elecciones autonómicas después de las informaciones publicadas por EL MUNDO sobre que tanto él como sus dos hijas cobraron 660.000 euros del lobista de Plus Ultra, la aerolínea venezolana que fue rescatada por el Gobierno en 2021. Las fuentes del partido consultadas por este periódico insisten en que el ex presidente es «un gran activo electoral» y particularmente su comunidad de origen, que de hecho lo han pedido en varias provincias para que acuda -de momento sólo está confirmado en León el viernes que viene-, y consideran que las sospechas sobre su posible intermediación en la citada operación, que él niega, no impactan negativamente en su imagen.

Por su parte, los partidos situados a la izquierda del PSOE no han logrado consensuar un candidatura unitaria para estos comicios y se presentan divididos. Una papeleta para la coalición de IU y Sumar, que según la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO elaborada este mes podría obtener un escaño por Valladolid, y otra para Podemos, que perdería su actual procurador.

Castilla y León es un territorio históricamente adverso para este espacio. Incluso en sus mejores momentos de vida, así que en las dos candidaturas son pesimistas. Sacar un escaño se consideraría un éxito. Luego está el duelo particular entre las dos listas. No es el mejor test para medir cómo están las fuerzas, pero sí es un examen más que añadir a Extremadura y Aragón. Sobre todo para saber cómo de lejos está Podemos de IU.

A los partidos del Gobierno, ni ahormando un bloque con el resto de fuerzas territoriales -Unión del Pueblo Leonés (UPL), Soria Ya y Por Ávila-, que previsiblemente conservarán su representación, les da para formar un bloque alternativo al de PP y Vox, al que todos los sondeos le atribuyen una nueva mayoría absoluta en la primera comunidad en la que gobernaron en coalición.

Durante su intervención ayer en el mitin de apertura de la campaña del PSOE en Burgos, Sánchez volvió a aventar el miedo a un nuevo pacto entre los partidos de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en la comunidad más extensa de España, esgrimió una vez más el argumento de que en 2023 él logró «parar a la ultraderecha» y «afianzar el avance frente a la involución». Asimismo, insistió en que el progresista que encabeza ha sido «el dique de contención» frente a las políticas del popular Alfonso Fernández Mañueco y su socio hasta 2024 en Castilla y León.

Martínez, a su vez, criticó duramente el acuerdo marco elaborado por el PP para sus pactos autonómicos con Vox, que tildó de «barbaridad autocrática». Además, afirmó que con este movimiento desde Ferraz se ha puesto a su tierra «a la venta antes de jugar el partido» y que ambas formaciones «son el mismo perro con diferente collar».

La campaña del candidato del PSOE de Castilla y León, coordinada de manera «horizontal» con Ferraz será muy propositiva, con mensajes individualizados por provincias, aunque también estará enfocada en denunciar la «anomalía democrática» de que no haya habido alternancia desde 1987 y que el partido hegemónico gestione la autonomía «como si fuera su cortijo».

Los socialistas asumen que una de las debilidades de su candidato es que no es muy conocido fuera de Soria, pero inciden en que «gana en las distancias cortas» precisamente por su forma de hacer política desde la cercanía. Por ello confían en que la campaña sirva para movilizar a sus votantes en una comunidad en la que reconocen que de momento perciben «apatía» y «poca pulsión de cambio».

Un sector del partido también cree que Martínez está cometiendo «errores», como hablar de «Castilla León» sin la conjunción copulativa, lo que es percibido como una «ofensa» para los defensores de la «birregionalidad» y la independencia de León. También arrastra el lastre del acuerdo suscrito en plena precampaña entre Sánchez y el líder de ERC, Oriol Junqueras, para aplicar una financiación singular que privilegia a Cataluña, lo que se da por hecho que el PP convertirá en «el leitmotiv» de los ataques contra su rival.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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