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Las profesiones que ganan cuando las habilidades ya no trabajan solas

Las profesiones que ganan cuando las habilidades ya no trabajan solas
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Del ingeniero de agentes al director de retención, el empleo actual exige paquetes de habilidades técnicas y humanas. Las empresas no pagan sólo por saber usar herramientas, sino por asumir responsabilidades. Perfiles híbridos en IA o sostenibilidad alcanzan salarios elevados gracias a su capacidad para liderar resultados estratégicos. Leer
Profesiones | BARÓMETRO E&E DE HABILIDADESLas profesiones que ganan cuando las habilidades ya no trabajan solasActualizado 4 SEP. 2026 - 12:27Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Del ingeniero de agentes al director de retención, el empleo actual exige paquetes de habilidades técnicas y humanas. Las empresas no pagan sólo por saber usar herramientas, sino por asumir responsabilidades. Perfiles híbridos en IA o sostenibilidad alcanzan salarios elevados gracias a su capacidad para liderar resultados estratégicos.

A finales de agosto, Oliver Wyman buscaba en Madrid un Talent Manager para su equipo europeo. KPMG había publicado una vacante de Manager de Desarrollo de Talento y Capitole Consulting presentaba en su página de empleo a dos Talent Managers. Son señales de que la gestión y el desarrollo del talento (la habilidad número 14 del Barómetro E&E), ya aparece como una profesión con nombre propio.

También se pueden establecer relaciones entre profesiones y las otras habilidades del Barómetro. La alfabetización en inteligencia artificial no convierte por sí sola a nadie en ingeniero de IA; la empatía no lleva impreso un cargo; el inglés tampoco. Cada una adquiere valor cuando se une a otras para resolver un problema empresarial concreto. Así aparecen el arquitecto de agentes, el CISO, el responsable de gobernanza de IA, el People Analytics Lead, el director de retención o el especialista en información de sostenibilidad.

La OCDE llama skills first a este cambio: contratar, formar y promocionar atendiendo a capacidades demostrables, con los títulos como señales complementarias. Para hacerlo con rigor hacen falta sistemas que permitan identificarlas, evaluarlas y reconocerlas.

El Barómetro E&E de habilidades permite entender ese mercado como un mapa de conexiones. Sus posiciones se mantienen estables comparadas con las de la edición anterior, aunque las profesiones continúan evolucionando.

De hablar con la IA a responder por ella

El itinerario más visible conecta alfabetización en IA (en el primer puesto del Barómetro), pensamiento analítico (3), curiosidad y aprendizaje permanente (6), competencias cloud (8), ingeniería de prompts y agentes (9), gobernanza (11), desarrollo de software (13) y gestión y análisis de datos (15). De ahí salen AI Engineer, Agentic AI Engineer, Data Engineer, Analytics Engineer, MLOps Engineer, Cloud Architect y Platform Engineer.

PwC analizó más de 1.000 millones de anuncios en 27 países y observó que las vacantes que solicitaban capacidades de IA crecieron un 69%, frente al 9% del mercado estudiado. Anunciaban salarios un 62% superiores, de media, a puestos comparables que no las pedían. Más que una promesa salarial se trata de una asociación entre ofertas, desigual por sector y condicionada por ocupación, experiencia y país.

Los anuncios británicos enseñan qué contiene realmente esa demanda. En los seis meses terminados el 3 de septiembre de 2026, IT Jobs Watch contabilizaba 9.487 vacantes tecnológicas permanentes que mencionaban IA, frente a 5.292 un año antes. Su mediana salarial publicada era de 72.500 libras. Sin embargo, su proporción dentro del total de ofertas cubierto por la plataforma había bajado del 10,64% al 8,62%. Creció el número de anuncios, pero no puede afirmarse que creciera más deprisa que todo ese mercado. Python aparecía en el 30% de las vacantes; Azure, en el 29,9%; machine learning, en el 21,4%; analítica, en el 20%; SQL, en el 18,8%; Agile, en el 17,1%, y AWS, en el 16,9%. También se repetían resolución de problemas, toma de decisiones, mentoría y gestión de interlocutores. La empresa no busca una destreza solitaria, sino un paquete técnico y profesional.

Por eso la ingeniería de prompts está perdiendo autonomía como oficio y ganando importancia como parte de una ingeniería mayor. Un profesional valioso no se limita a redactar una instrucción ingeniosa: conecta modelos con datos y herramientas, evalúa respuestas, restringe permisos, controla costes y reacciona cuando el sistema falla. Una vacante de Santander para Tech Lead AI Conversational Agents reunía modelos de lenguaje, RAG, evaluación y barreras de seguridad con Python o JavaScript, APIs, SQL, cumplimiento, comunicación y análisis de causas raíz.

La misma lógica explica el atractivo de la infraestructura. Airalo ha ofrecido en España entre 81.000 y 116.000 euros para un Senior Site Reliability Engineer responsable de AWS, Kubernetes, fiabilidad e incidentes. Sanofi publica entre 59.600 y 89.400 euros para un Software Engineering Lead en Barcelona que combina código, arquitectura cloud, seguridad, IA agéntica y liderazgo. Son puestos sénior, no salarios extrapolables a cualquier programador. Muestran dónde se produce el salto: cuando alguien asume la disponibilidad de una plataforma o el resultado de un equipo.

Ciberseguridad y gobernanza: el valor de decidir bajo presión

Otra familia profesional combina ciberseguridad (en el puesto 2) con resiliencia, flexibilidad y agilidad (5), liderazgo (7), gobernanza y uso responsable de la IA (11), comunicación (12) y gestión de proyectos (16). La progresión conduce desde Security Analyst, IAM o DevSecOps hacia Security Architect, Cyber Risk Manager y CISO. A su lado crecen AI Governance Manager, Responsible AI Lead, especialista en riesgo de modelos y consultor de cumplimiento.

La automatización no está vaciando estas profesiones, más bien desplaza su centro de gravedad. Según el Global Cybersecurity Outlook 2026 del World Economic Forum, el 77% de las organizaciones consultadas ya utiliza IA en alguna función de ciberseguridad. El 87% identifica las vulnerabilidades relacionadas con IA como el riesgo cibernético que más rápidamente ha crecido. Y el 54% reconoce que la falta de conocimientos limita su capacidad para aplicar defensas apoyadas en esta tecnología. Entre los perfiles más escasos figuran analistas de inteligencia de amenazas, ingenieros DevSecOps y especialistas en identidades y accesos.

En los primeros peldaños se remunera la capacidad técnica. En los superiores se paga también por traducir una vulnerabilidad a impacto financiero, decidir qué riesgo puede aceptar la empresa, coordinar una crisis y dar explicaciones al consejo o al regulador. Esa diferencia ayuda a entender por qué no resulta riguroso comparar el sueldo de un analista con el de un CISO como si fueran dos niveles de la misma tarea.

La gobernanza de IA lleva el perfil híbrido un paso más allá. Santander ha buscado en Madrid un AI Governance Specialist para mantener el inventario global de casos de uso y coordinar evaluaciones legales, éticas, operativas, reputacionales, de datos, modelos y ciberseguridad. La convocatoria admitía procedencias tan distintas como Ingeniería, Matemáticas, Empresa o Derecho. La profesión existe precisamente porque ninguna de esas disciplinas cubre por sí sola el problema.

La regulación europea ensancha el campo, aunque no garantiza automáticamente miles de empleos. El artículo 4 del Reglamento de Inteligencia Artificial obliga a proveedores y organizaciones usuarias a adoptar medidas para asegurar un nivel adecuado de alfabetización entre quienes trabajan con estos sistemas. La Comisión Europea aclara que no existe una acreditación única ni un nivel idéntico para todo el mundo: la formación debe responder al contexto, los conocimientos de partida y los riesgos. De ahí surgen tareas de inventario, evaluación, documentación, supervisión y formación que pueden recaer en especialistas de IA responsable, auditoría, riesgo o asesoría jurídica.

Producto y cliente: cuando fabricar opciones deja de ser lo difícil

Un tercer recorrido une pensamiento creativo e innovación (en el puesto 4), análisis, liderazgo, comunicación, datos, diseño y experiencia de usuario (18), idiomas (19) e inteligencia emocional y empatía (20). Sus destinos son Product Manager, Product Designer, UX Researcher, Service Designer, Customer Success Director, responsable de retención y venta empresarial consultiva.

La IA puede generar una interfaz, un texto comercial o un prototipo en minutos. Eso abarata la producción de alternativas, pero no la decisión. Alguien debe descubrir qué necesita realmente el usuario, formular mejor el problema, descartar soluciones vistosas pero inútiles y comprobar si el producto crea valor. El World Economic Forum incluye el diseño de experiencia de usuario entre los empleos favorecidos por la ampliación del acceso digital y sitúa el pensamiento analítico como capacidad esencial para siete de cada diez empleadores. La creatividad también figura entre las habilidades cuya relevancia crecerá hasta 2030.

El Customer Retention Director de Airalo permite verlo en cifras. La compañía ofrece en España entre 86.400 y 124.000 euros a quien gobierne la retención a través de CRM, producto y datos, diseñe experimentos, analice cohortes y convierta los resultados en ingresos. Exige más de diez años de experiencia e inglés de trabajo. El salario no pertenece a la empatía, a la analítica o a la comunicación por separado: remunera la responsabilidad sobre una palanca de negocio y la capacidad de coordinar todas ellas.

El inglés funciona de modo parecido. No constituye una profesión ni garantiza una prima salarial universal, pero amplía el mercado accesible. La OCDE comprobó, al analizar ofertas de la Unión Europea y Reino Unido de 2021, que aparecía expresamente en el 22% del total y en aproximadamente una de cada dos vacantes para directivos y profesionales. Es una fotografía anterior a la actual oleada de IA, no un cálculo salarial de 2026, pero explica por qué sigue operando como filtro en muchos puestos internacionales.

La tecnología se compra; la adopción se trabaja

La cuarta vía reúne resiliencia, aprendizaje permanente (en el puesto 6 del Barómetro), liderazgo, adaptabilidad y gestión del cambio (10), comunicación, gestión y desarrollo del talento (14), proyectos y empatía. Aquí aparecen Change Manager, Transformation Director, Program Manager, Agile Delivery Lead, Learning & Development Lead, People Analytics Lead, Workforce Planning Specialist y Skills Architect.

La tecnología suele ser el detonante, pero rara vez el contenido completo del oficio. Una empresa puede contratar un copiloto en una tarde; rediseñar tareas, asignar responsabilidades, preparar a la plantilla y medir la adopción puede llevar años. PwC detecta además una paradoja: los empleos iniciales más expuestos a la IA tienen siete veces más probabilidades de solicitar capacidades que antes se asociaban a perfiles sénior, como liderazgo, creatividad o trato presencial. El mercado empieza a pedir criterio antes de haber ofrecido suficiente terreno para adquirirlo.

Una investigación de la Work Foundation de Lancaster University con 1.001 altos responsables empresariales británicos concluye que el 36% había reducido los puestos de entrada para jóvenes durante los doce meses anteriores y el 43% afirmaba haber invertido en IA o automatización que disminuyó esas plazas. Son declaraciones de empleadores, no un recuento de empleos destruidos ni una causalidad atribuible exclusivamente a la IA. Aun así, plantean un problema de sucesión: si desaparecen las tareas sencillas que permitían aprender bajo supervisión, habrá que inventar otras rutas para formar profesionales experimentados.

El Dev Barometer de BairesDev llega a una conclusión compatible desde la programación. Entre 1.569 desarrolladores de 77 países, el 48% de los junior señaló la resolución de problemas y el pensamiento analítico como la principal credencial para encontrar trabajo, frente al 18% que eligió el dominio de herramientas de IA. Entre los sénior, el 72% consideró prioritario que los principiantes desarrollaran pensamiento crítico y el 70% eligió la experiencia en proyectos reales como mejor prueba de preparación. Es una encuesta empresarial, no un censo mundial, pero recuerda que generar una respuesta no equivale a comprenderla.

Recursos Humanos también empieza a tratar las habilidades como datos. Sanofi paga en Barcelona entre 69.200 y 103.800 euros a un People Data Reporting and Visualisation Lead: un puesto que une arquitectura tecnológica, analítica de personas, experiencia del empleado y dirección de equipos. Antes había publicado otra función dedicada a clasificar puestos, tareas y capacidades para convertir esa información en una base fiable y utilizable por IA. La gestión del talento se aleja así de la simple administración de cursos y se acerca a la planificación de capacidades, la movilidad interna y el diseño de carreras.

Sostenibilidad: del compromiso al dato auditable

La sostenibilidad y gestión medioambiental (puesto 17) cobra fuerza cuando se combina con análisis, gobernanza, datos, comunicación, proyectos, liderazgo e inglés. De esa mezcla surgen Sustainability Reporting Manager, especialista en riesgo climático, responsable de datos ESG, experto en contabilidad de carbono, analista de finanzas sostenibles e ingeniero de renovables.

La descripción del puesto que ofrece Fluidra para un Sustainability Reporting Manager incluye el dominio de CSRD, ESRS, GRI, SASB y doble materialidad; manejar grandes volúmenes de datos y Power BI; coordinar auditorías; asegurar trazabilidad; liderar proyectos y comunicarse en inglés con interlocutores internos y externos. No se busca solamente conciencia ambiental, sino capacidad para convertir compromisos dispersos en métricas verificables.

La Agencia Internacional de la Energía calcula que el empleo energético mundial alcanzó 76 millones de personas en 2024 y creció un 2,2%, frente al 1,3% del conjunto de la economía. Más de la mitad de las 700 empresas, sindicatos y centros formativos consultados declaró cuellos de botella críticos, especialmente entre electricistas, instaladores, técnicos de redes e ingenieros. La transición verde demanda especialistas ESG, pero también oficios técnicos que un ranking centrado en capacidades digitales puede dejar en segundo plano.

Las habilidades abren la puerta; la responsabilidad fija el precio

Las referencias españolas ayudan a separar titulares de mercado real. Tecnoempleo, contando únicamente vacantes que publican remuneración, sitúa sus bandas medias en 45.800-55.200 euros para arquitectura TIC, 42.400-53.400 para IA y machine learning, 39.000-51.700 para ciberseguridad, 41.800-50.300 para jefatura de proyecto, 39.200-48.500 para producto y 30.800-37.600 para big data. Son promedios de anuncios visibles, con ocupaciones, experiencias y empresas diferentes; no tarifas ni primas atribuibles a una competencia aislada.

Por encima aparecen ofertas de 80.000, 100.000 euros o más. La distancia no se explica sumando porcentajes imaginarios por IA, inglés, liderazgo y empatía. Se explica sobre todo por la experiencia y por la superficie de responsabilidad: la disponibilidad de una plataforma, la seguridad de una organización, los ingresos de una línea de negocio, la calidad de los datos, el cumplimiento regulatorio o el rendimiento de un equipo.

Así encajan las veinte piezas. La escasez técnica procede de IA, ciberseguridad, cloud, agentes, software y datos. El criterio lo aportan análisis, creatividad y gobernanza. La ejecución depende de resiliencia, liderazgo, adaptación, comunicación y proyectos. El alcance profesional crece con aprendizaje, talento, sostenibilidad, UX, idiomas y empatía.

No hay que dominarlas todas. Una combinación coherente vale más que una colección de cursos. IA, software, datos, cloud y gobernanza conducen hacia ingeniería de IA; ciberseguridad, riesgo, comunicación y liderazgo, al CISO; análisis, creatividad, UX y empatía, a producto; proyectos, cambio y liderazgo, a transformación. Talento, datos e IA abren People Analytics; sostenibilidad, regulación y datos crean riesgo climático y reporting ESG.

Los títulos llamativos cambiarán. Prompt Engineer puede integrarse en AI Engineer; Skills Architect quizá se normalice dentro de Recursos Humanos; aparecerán otros que hoy aún suenan extraños. Lo que dura más es la combinación que existe debajo y la responsabilidad que una persona acepta al aplicarla. Esa es la mejor definición de una profesión de éxito en 2026: no la que menciona la herramienta más nueva, sino la que reúne las capacidades necesarias para hacerse cargo de un resultado que la organización no puede permitirse perder.

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Fuente original: Leer en Expansión
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