"Me reservo la opinión sobre Pedro Sánchez", ha dicho esta mañana Santos Cerdán en la comisión de investigación de Navarra sobre la obra de los túneles de Belate, negando taxativamente sus responsabilidades y las del PSOE en la trama del ‘Caso Koldo’.
"A usted no se lo cree ni Pedro Sánchez", le ha espetado el líder del Unión del Pueblo Navarro, Javier Esparza. "Me da igual a mí Pedro Sánchez", ha devuelto Cerdán, el ex número 2 del PSOE, imputado como presunto epicentro de una millonaria trama de sobornos a cambio de contratos públicos, por lo que estuvo cinco meses en prisión provisional.
Cerdán se ha declarado "muerto político", ha asegurado "yo no he puesto el cazo en ningún sitio" y ha afirmado sobre la actual presidenta navarra, María Chivite, a la que él contribuyó a aupar: "No hablo con ella y no tengo relación con ella".
Cerdán se ha defendido acusando a la UCO de incluir "falsedades" en sus informes -"y demostraré que son falsedades", ha señalado-, y ha repetido no tener ninguna relación con Servinabar, la firma que habría vehiculado los sobornos, de la que poseía un 45% por contrato privado según la Guardia Civil y de la que cobraron varios de sus familiares: "Ese documento nunca se elevó a público. ¿Tener un conocido es algún delito?", ha aseverado sobre Antxon Alonso, administrador de Servinabar.
Con gran calma y sin que su situación procesal haya hecho aparente mella física en él, Cerdán ha cargado contra el empresario Víctor de Aldama -"ha hablado mucho pero no ha demostrado nada, le ha servido para salir de la cárcel pero no podrá enseñar ninguna mensaje ni ninguna foto conmigo, porque no me conoce"-, y ha defendido que no es su voz la que habla de dinero de contratos públicos en los audios que la Guardia Civil da por buenos: "Los peritos dicen que hay varias voces ahí".
Cerdán ha asegurado que conoció a Antxon Alonso "en 2004, con un proyecto inmenso en Milagro [su pueblo, del que fue concejal], que llamaban Milagro 2 y que estaba impulsado por UPN", y que luego simplemente compartió piso con él en Madrid: "Servinabar pagó ese piso el primer año, y en parte los muebles, la otra parte la puse yo". Ha negado haber gastado 33.000 euros de una tarjeta vinculada a Servinabar.
¿Por qué apagaba su móvil en las reuniones con Alonso y con altos cargos de Acciona con los que presuntamente amañaba obras?, se le ha preguntado. "Como en muchas reuniones", ha manifestado. "Siempre que me he reunido en Moncloa con el presidente se han dejado los móviles fuera, y con muchos ministros. ¿Apagar un móvil es necesariamente esconder algo?", ha dicho.
Preguntado por su interés en adjudicaciones de contratos públicos en toda España, interés que se observa en sus comunicaciones con Koldo García, que estuvo años grabando sus conversaciones con él, Cerdán ha explicado que el interés era electoral, para que las obras se cerraran y pudieran inaugurase: "Yo era la persona del partido que se relacionaba con el Gobierno de España", ha dicho.
¿Y por qué se interesaba por que determinadas personas llegaran a puestos de responsabilidad y a la capacidad de influir en las adjudicaciones? "Esto se ha hecho siempre, nos llegaron por ejemplo nombres de [el ex ministro de Transportes] Pepe Blanco, a uno lo habían dejado orillado en el Ministerio por ser del PSOE", ha contestado, apuntando a la necesidad de los partidos de colocar a sus cuadros en la Administración.
A Cerdán se le ha preguntado también por su papel como vínculo del ‘sanchismo’ con Bildu, su cercanía con Otegi y su rol en las negociaciones para fraguar la actual mayoría de Gobierno, todo ello vinculado a sus imputaciones: "Me voy a callar por respeto a las víctimas, porque usan ustedes el terrorismo", le ha dicho al diputado de UPN, "pero sí participé en varias reuniones para el fin de ETA". ¿Y pactó con Otegi el Gobierno de Sánchez?, le ha cuestionado Esparza: "No recuerdo, pero hubo muchas reuniones", ha devuelto Cerdán.